miércoles, 1 de abril de 2009

Semblanza de San Isidro



Son muchos los pueblos de la geografía española, entre ellos Periana, que cada 15 de mayo, celebran fiestas en honor de su Patrón, San Isidro Labrador. Pero seguramente muy pocos son los vecinos que conocen la trayectoria vital del Santo. Conviene pues, que la recordemos brevemente.

Resulta difícil aproximarse a la figura de San Isidro, porque se trata de un personaje humilde que en vida dejó pocas huellas. Nació en Madrid, hacia 1080, de las familias de los Isidoros y de los Merlos, cristianos que vivían en territorio musulmán, lo cierto es que la humilde condición de su familia, labradores, nos ha ocultado pormenores de su infancia y juventud.

En 1109, el rey almorávide, Alí Ben Yusuf, cercó Madrid e Isidro dejó la ciudad, refugiándose en el cercano pueblo de Torrelaguna, donde conoció a María Toribia, más conocida como María de la Cabeza, con la que se casó. El matrimonio fijó su residencia en la alquería de Caraquiz, donde Isidro labraba unas tierras que María había heredó de sus padres.

Un año después retornaron a Madrid, entrando Isidro al servicio del hacendado Iván de Vargas, cuyas tierras fueron escenario de muchos milagros que se le atribuyen. Este Iván apadrinó al único hijo del matrimonio, quién al poco tiempo de nacer cayo en un pozo y se ahogó. Entonces Isidro y María pusiéronse a orar, rogándole a Dios que les devolviera a su hijo vivo y el agua del pozo creció hasta lo más alto del brocal, apareciendo el niño encima de las aguas sano y salvo, por esto y por la facilidad que Isidro tenía para hallar agua que sanaba todo tipo de enfermedades, acrecentándose en su vida su fama de santo.

Tras la muerte de su hijo a temprana edad, el matrimonio decidió separarse para llevar una vida más consagrada a Dios. María se retiró a la ermita de Caraquiz, e Isidro permaneció en Madrid, pero la última enfermedad del Santo puso fin a esta separación. María volvió a su lado hasta su muerte en 1170 a los noventa años. Según los testimonios, el Santo Labrador pasó su vida dedicado a la oración pues en el campo Isidro encontraba un templo sin par para dirigirse a Dios, mientras los ángeles se limitaban a poner sus manos en la esteba del arado y a guiar sus bueyes, evitando así las murmuraciones de sus compañeros de trabajo que, a veces, le acusaron de faltar a su deber.

Tras su muerte fue sepultado en el cementerio de San Andrés donde permaneció más de cuarenta años, hasta que al descubrirse su cuerpo incorrupto, fue trasladado en 1212 por orden del rey Alfonso VIII, a una urna que se colocó en el altar de la parroquia de San Andrés, más tarde por orden de Carlos III, fue trasladado a la Catedral de Madrid, donde también descansa su esposa.

Fue beatificado por el Papa Paulo V el 14 de mayo de 1619.

Roguemos a San Isidro para que interceda ante Dios y que colme al pueblo de Periana de todo tipo de bienes y de felicidad y a todos los que sufren guerras, marginación y pobreza que lleguen a conocer y alcanzar la felicidad y la paz.

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