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miércoles, 30 de junio de 2010

Periana, en la Axarquía

Este municipio cuyos habitantes, curiosamente, son llamados “los manga anchas”, se encuentra al norte de la comarca de la Axarquía, en el límite con la provincia de Granada. Enmarcado por las sierras de Alhama y Enmedio, su pico más alto es La Torca, de casi 1500 metros de altura. Al sur se encuentran los barrancos del río Guaro y el pantano de la Viñuela, el de mayor capacidad de toda la provincia de Málaga.
Con montes y sierras de diferentes alturas, surcada por varios ríos,
Periana nos espera con sus magníficos paisajes y su impactante patrimonio cultural, como por ejemplo las prehistóricas pinturas rupestres del erro El Fuerte o el abrigo de Marchamonas, así como los yacimientos arqueológicos del Cerro de Alcolea.
Otro lugar interesante para los aficionados a la arqueología es la zona de Capellanía, junto a La Viñuela, en la que inclusive se encontró una moneda romana de fines del siglo II antes de nuestra era.
No se sabe mucho acerca de su historia durante la época árabe; sí, en cambio, aparecen noticias a partir de 1761 en que la pequeña ermita de San Isidro Labrador se transformó en parroquia. Una nueva iglesia fue construida después del famoso terremoto de Andalucía, el 25 de diciembre de 1884.
Periana es una ciudad relativamente nueva; no encontraremos en ella el antiguo trazado morisco, pero sí la indudable tradición andaluza. Hay mucho para ver y hacer, pero lo mejor es visitar su entorno rural y natural, como el impactante mirador que nos permite disfrutar de una magnífica vista de toda la Axarquía, del que se dice es el mejor anfiteatro natural de Europa. Muy cerca de la ciudad se encuentran los Baños de Vilo, de aguas cálcicas y nitrogenadas con propiedades curativas conocidas ya en la época árabe.
Si desean saber más sobre la vida cotidiana en Periana, deben visitar el Museo del Aceite de Mondrón, a 6 Km. de distancia, al que llegaremos por la carretera Riogordo-Periana; ubicado en el corazón de la región aceitera, el Museo es iniciativa de una cooperativa olivarera. Se pueden ver los antiguos implementos y piedras de molino y pasar por su tienda para llevar algo de recuerdo a casa.
Es muy fácil llegar a Periana, que se encuentra a sólo 48 Km. de Málaga; debemos seguir la autovía del Mediterráneo y tomar la A-335 en dirección a Alhama de Granada. Al llegar a El Cruce se debe tomar la A-6118, que nos lleva directamente a la localidad de destino.
Foto:
Th. Schroeder
MAS INFO AQUÍ

martes, 29 de junio de 2010

Fotos con arte... Feria de Baños de Vilo 2010








Selección de las mejores fotos de la Feria de San Juan en la aldea de Baños de Vilo. En el blog de esta aldea podréis encontrar un amplio reportaje de toda su feria... no os lo perdáis.

viernes, 25 de junio de 2010

Funcionamiento de una alpacadora...

Alpacar en tiempos modernos 3ª parte

Si de algo he disfrutado haciendo este reportaje es de los paisajes que he podido descubrir en estos campos. Una vez preparados los hilos con el hilerador de girasol, pasamos al tercer paso.

Germán y su sobrino Rubén antes de comenzar la faena.

Se posiciona el tractor y la alpacadora en situación de coger un hilo para que se comience el proceso.

Aquí vemos como va cogiendo el hilo.

Y este es el resultado, el proceso es rápido, apenas dos minutos pasan desde que la alpacadora recoge el cereal hasta que finaliza el proceso.

Detalle.



A continuación se cargan las alpacas en una batea para su posterior almacenaje.





Valentín y su sobrino Rubén que finalizan el proceso de cargar las alpacas.
***
Gracias a Germán Muñoz Frías por mostrarnos esta labor de campo.

Se acabó el curso...










Se acaba el curso 2009/2010 y los niños y niñas del C.E.I.P. San Isidro de Periana pusieron el broche de oro, para finalizar este curso escolar, con una gran fiesta en donde todos habían preparado actuaciones acompañados de sus padres y madres.
Áquí os dejo una selección de fotos que espero que os guste.

miércoles, 23 de junio de 2010

Imagen para el Recuerdo

Foto de realizada en Periana, mi padre Isidro Frías Luque y su amigo Antonio Muñoz, del Cortijo Las Rozas en una Navidad de "golia" en Periana, concretamente el 25 de diciembre de 1964.

martes, 22 de junio de 2010

BUSCANDO A INGE. Una historia de amistad.


Una historia de amistad.
BUSCANDO A INGE
Antes de comenzar, quiero pedirles a los lectores que me disculpen si encuentran alguna falta de ortografía o la falta de algún signo de puntuación, pues no soy poeta, periodista ni escritor, solo soy un humilde niño en el cuerpo de un hombre escribiendo con el corazón.
Amigos míos, esto no es un film de dibujos animados como el del pez Nemo ni nada parecido. Para comenzar os contaré por encima como se conocieron dos niños que compartieron muchos veranos y fines de semana juntos. Era el año 1977, llegaron a la localidad de Estepona una pareja de holandeses con una niña rubia, traviesa y algo rebelde. Se ubicaron en una casa de campo a las afueras del casco urbano, en un paraje conocido con el nombre de Cortijo Reinoso. En aquel mismo lugar mis padres tenían una casita de campo y como mi padre trabajaba en la notaría del pueblo hicieron amistades con ellos. No eran poco los fines de semana que entre ellos y otros vecinos de allí organizaban comidas. La relación que surgió, entre nuestros padres hizo que aquella niña y yo comenzáramos a tener un vinculo de amistad. Tras la muerte de mi padre y la falta de entendimiento entre los suyos, mi madre y su madre, se hicieron grandes amigas hecho que condicionó que nosotros aun pasáramos más tiempo juntos. Por aquellos lugares andaban otros niños como Alicia, Toñi Mena, la hija de Márquez el que trabajaba en el Banco Andalucía, la hija de Ruiz, etc., pero Inge siempre acababa peleándose con ellas y jugando conmigo. Aún cierro los ojos y sueño cuando montábamos a su yegüita Flika e íbamos al río a intentar pillar algún que otro galápago, su perro Robín con su ladrido seco “gua,gua”, sus palomas blancas revoloteando el tejado, su gata que me puso la cara como un cristo cuando me acerqué a ver sus crías, aquellas plantas ornamentales que cosechaban unas bolas que tanto nos gustaba explotar, ese juego de fichas llamado algo así como chocochó, cazar mariposas e insectos y ni que decir, de aquellas cañas de pescar con anzuelos de alambre. Ahora que estoy enseñando a mi hijo a jugar al ajedrez, le comento que me enseño Juan Diego, el padre de Inge, una amiga, con la que compartí juegos como lo hace él hoy con sus amigos, aunque ellos le tira más eso de los video juegos. Él no esta teniendo la suerte que tuve yo de crecer en el campo, rompiéndome los pantalones, picándome las abejas.
Una vez pasada la adolescencia los dos tomamos caminos diferentes: ella terminó sus estudios secundarios y se marcho a Granada a estudiar no se qué, eso de estudiar no iba conmigo, lo primero era la chulería, el vacileo, el ligar, el emborracharme, ¡vamos el camino fácil! Lo tenía todo: chicas, motos, coche, juerga, diversión; pero por ello pagué un alto precio, caí en una adicción, el alcohol. Las dos ultimas ocasiones con las que compartí un frío hola y adiós con ella fueron en la boda de mi hermano y en el primer cumpleaños de mi sobrina Noelia que ha empezado a estudiar medicina, lo que nos hace ver que desde aquella última vez hasta ahora han transcurrido dos décadas.
Desde que deje el alcohol, se despertó en mí un gusanillo por aprender y adquirir conocimientos de cultura en general; no me acordaba ni siquiera de multiplicar. Me puse manos a la obra y en la única hora que tengo libre, al medio día, empecé a recibir clases de matemáticas y química de manos de Antonio J. Macias, el hijo de un cliente. Por las noches un poco de Ingles, eso del ingles siempre lo había odiado pero como para el acceso a la universidad es obligatorio unos conocimientos mínimos hice el sacrificio. Una vez matriculado en una asignatura de ciencias ambientales me vi también obligado a tomar contacto con las nuevas tecnología, si, la de los ordenadores, ese concepto que cuando me lo referían yo sacaba mi orgullo romano y el animal que llevaba dentro y aludía con excusas bobas para desprestigiar y restarle importancia al mundo de la informática.
Pero mi historia comienza cuando hace dos años, aproximadamente, cuando me cruce con ella o, por lo menos eso me pareció. Coincidiendo con mis primeros pinitos con esto de Internet decidí buscarla pero nunca tuve fortuna. Para mi hubiese sido muy fácil llamar a su madre y pedirle su correo electrónico pero lo de buscarla por la red se convirtió en un reto. Impliqué en muchas ocasiones a mi mujer e incluso a algunos amigos holandeses a ver si eran capaces de dar con ella pero siempre sin éxito. Nunca bajé los brazos por lo menos un día a la semana dedicaba un buen rato a su búsqueda. La única pista que llegué a encontrar fue una Inge en un club escocés ornitológico que me hacia pensar que quizás fuese ella ya que a Inge le encantaban los pájaros y los animales en general.
Unos meses antes de haberla encontrado conocí a un holandés estupendo que vino a mi negocio a comprar alimentos para sus palomas, congeniamos y me dijo que fuésemos mi mujer y mi hijo un día a almorzar a su casa, en fin, acepté y un domingo nos fuimos a su finca de Manilva y nada mas entrar, mi cerebro reprospecto en el tiempo; parecía que había llegado a la casa de Inge, aquella decoración típica holandesa. Nos sentamos en el porche conversamos un poco y nos fuimos a ver sus palomas y una piscina llena de peces grandísimos. Luego tomamos asiento y acompañados a un lado de la mesa por su perro, al otro por su gato y revoloteando por el tejado sus palomas, nos dispusimos a almorzar cuando de repente empezó Linda, la mujer de Gerard, a servir la mesa y me vino ese olor característico de esa crema de cacahuetes que les gusta tanto a los holandés y para rematar la faena mi hijo jugando con Lisa Noah, la hija de Gerard. No pude en aquel momento dejar de recordar a Inge. Por mi cabeza rondó un murmullo interno ¡Miguel la historia se repite! A veces la vida es un film infinito en el que los argumentos siempre son los mismos y en el que se van renovando los actores. A mi derecha, Gerard haciendo el papel de Juan Diego, Linda de Iche, mi mujer el de mi madre, yo el de mi padre y nuestros hijos como Inge y yo. Cuando el destino hizo que mis padres y los de ella se hicieran amigos y mientras compartían comilonas nosotros andábamos trepando por los árboles como monos.

Pero llegó el gran momento, una tarde tranquila de gente en mi tienda y me dije: voy a echar un vistazo por Internet y sin saber como pulse una de esas fotos de aves en las que se nombraba Inge van Leeuwen… al pincharla… descubrí, por fortuna, que su nombre no era Inge sino Ingeborg. Con entusiasmo escribí Ingeborg Van Leeuwen en Google y mi sorpresa ¡pazzz! un montón de páginas en las que aparecía este nombre. Abrí una de ellas, una en la que se hablaba de mujeres matemáticas y cuando la pinché y empecé a leer y ver fotos de mujeres una, dos, tres, cuatro, hasta que llego la suya ¡bingo! me sentí super satisfecho, por fin había dado con ella. Empecé a documentarme sobre ella y al ver donde había llegado; sentí una envidia enorme. Al día siguiente en facebook puse su nombre y mi sorpresa es que estaba ahí, antes lo había intentado pero como no escribía correctamente su nombre pues no la encontraba. Le envié un mensaje diciéndole quien era yo con la intención de tomar contacto con ella. Yo impacientemente miraba mañana y tarde el correo del facebook, a ver si recibía respuesta. Ya ella me había admitido como amigo pero yo no estaba seguro de si sabía bien quien era yo. Por una parte no quería que ella me respondiera pues había pensado que si yo había sentido envidia de ella no era merecedora de tener un amigo que la envidiase.
Pero leí un comentario suyo que había sido rescatada por un bombero consecuencia de un incendio al cual una vecina de mi tienda le dio muestras de alegría y satisfacción por no haber sucedido nada grave y que todo hubiese quedado en un susto. En el apartado de comentarios en el facebook yo también di muestras de alegría por no haber ocurrido nada y fue en ese momento cuando Inge me dio una pitada: ¿Miguel estas ahí? De repente Inge que esta a miles de kilómetros parecía que la tenia allí, a mi lado. Mi corazón se puso cardiaco, las piernas me temblaban, no podía concentrarme y entonces fue cuando le conté a Inge que llevaba mucho tiempo buscándola y que cuando la encontré al ver donde había llegado yo sentí mucha envidia, a lo que ella de manera humilde como siempre le caracterizado contestó: he estudiado mucho para nada, restándole importancia a su esfuerzo y su sacrificio. Inge me ha dado una bofetada sin manos (no de aquellas que sí me daba algunas veces de verdad) ¡Ojala! estuviera aquí para que me diera una. Inge con este gesto me ha demostrado que por encima de lo que muchos consideran como valores principales: tanto sabes tanto eres, tanto tienes tanto vales, por encima de ellos están los valores de la humildad, los que pueden hacer que los humanos recíprocamente podamos tener estrechos vínculos de amistad. Inge estoy orgulloso de ti, cuando les comento a mis amigos los que conocen de primera mano que te estaba buscando y les digo que te he encontrado y lo cualificada que estas, se me cae la baba.
Ahora estoy terminando mi pequeña y humilde historia y mi hijo me pregunta papi ¿Qué escribes? Hijo mío aún eres pequeño para comprenderlo, lo único que intentaré ayudarte dentro de la medida que pueda para que no tomes el camino equivocado y no tengas dentro de treinta años que escribir un articulo así a un amigo.
Por último, voy ha enviarle al otro personaje de mi aventura nuestra historia, rogar le que la lea con atención todo que aquí le digo pues en estas líneas se halla la paradoja.
Le pido que se sincere y me diga que si desde el principio hasta el final del texto o articulo ha sentido en algún momento emoción. Si es así publicare en diversos medios este relato con la intención de levantar el espíritu de la amistad, y si por el contrario me remite que no ha sentido añoranza y que no ha disfrutado del mismo, deberemos ambos tirarlo a la papelera de reciclaje y por mi parte me quedaré con el original, escrito a mano, con letra casi ilegible, lo guardaré y se lo leeré a mi hijo cuando sea mayorcito y con ello hacerle apreciar los valores de la amistad. Sin mas un saludo. Un amigo que nunca te olvida.


Firmado
Miguel Ángel García Partal.
¡Ha, lo olvidaba!
El arma mas poderosa es la humildad, humildad que apenas se escucha frente a otros valores que se afanan por copar los sentimientos que mientras he estado redactando esta historia han hecho que mis ojos brillen e incluso suelten alguna lagrima. Hasta siempre.

Inge y Miguel
Amigos para siempre.

Para mi amigo Curro para que sepa apreciar la amista que le ofrecen las personas que de verdad merecen ser compañeros…..

Paisajes de Periana




Paisajes de nuestro pueblo de Periana.

Inscripción de nuestra Iglesia San Isidro Labrador.

A LAS NUEVE DE LA NOCHE DEL DÍA DE LA NATIVIDAD DE N.S.J. AÑO DE 1884 COMENZÓ A ESTREMECERSE LA TIERRA DE GRANADA Y MÁLAGA EN ZONA DE 200 KM DE LONGITUD Y 70 DE ANCHURA CON DOS POBLACIONES. ARRUINÁNDOSE ALGUNAS: EN CASI TODAS ELLAS SE DESPLOMARON EDIFICIOS MURIERON 745 PERSONAS 1253 PADECIERON DAÑO CORPORAL; NADIE QUEDÓ LIBRE DE AMARGURA Y ESPANTO. VINO AQUÍ PRESUROSO EL CARITATIVO Y ALENTADO REY D. ALFONSO XII. CUANDO EL AZOTE DURABA TODAVÍA, CUANDO LA VENTISTA Y LA NIEVE CERRABAN EL PASO AL CAMINANTE. ENJUGÓ LAGRIMAS, SOCORRIÓ AL POBRE FORTALECIÓ LOS ÁNIMOS LLAMANDO EN SU AYUDA A LA CARIDAD UNIVERSAL PARA REMEDIAR AQUELLA DESDICHA HABÍA INICIADO YA UNA SUSCRIPCIÓN QUE EN LOS DOMINIOS ESPAÑOLES PRODUJO 3.448.734 PESETAS Y EN OTROS NOBLES PAISES 3.006.383. MERCED A TAN EFICAZ AUXILIO 14.000 CASAS FUERON CONSTRUIDAS O REPARADAS PRONTAMENTE Y EN EL NUEVO BARRIO DEL PUEBLO DE PERIANA SE ALZÓ ESTA YGLESIA PARROQUIAL.
ORAD POR EL EXCELSO PRINCIPE QUE VIVIÓ HACIENDO BIEN Y CUYA PREMATURA MUERTE LLENÓ DE TRIBULACIÓN A ESPAÑA.

Imagen para el Recuerdo.

Foto realizada en un San Isidro. Podemos ver a José Manuel Zorrilla Barroso, el pregonero de este año.

Si alguien dispone de más información acerca de esta imagen que lo haga a través de mi correo electrónico perianaysuspedanias@gmail.com. Gracias


Perfume de melocotón y verdial.

Periana de verdiales y duraznos, de perfumes afrutados, de exabruptos históricos. Periana de paisajes excelsos y suaves colinas. Periana reconstruida. Periana de calles nuevas y estrechas, de parques umbríos y fuentes generosas. Periana de melocotón. Periana de aceite. Periana de colmados cielos azules. Periana de Guaro y de Vilo. Periana de ríos. Periana.

Periana en su contexto

La carretera serpea entre un vergel de olivos y encinas y melocotoneros. Las copas de los árboles reflejan colores blanquecinos ante la tenaz observancia del sol y se mecen, como la superficie de un lago manso, al compás que les marca la brisa. Contrasta este paisaje ondulado y suave con la abrupta historia del municipio, que vio sacudidas sus entrañas y sus cimientos con un terremoto, asoladas su vides a causa de la plaga de filoxera, arrumbados por las inundaciones algunos de sus más emblemáticos parajes naturales. El terremoto de 1884 provocó en Periana una herida que se cobró 56 vidas y obligó al municipio a reinventarse, a recrearse, a reconstruirse. Pese a ello, su casco histórico no ha perdido un ápice de autenticidad. El municipio posee además algo que ningún terremoto podría arrebatarle: unas excepcionales vistas del pantano de La Viñuela, de esta zona de la comarca de la Axarquía y también del mar, más allá de Vélez Málaga, lo que nos permite jugar a los contraste entre la domesticada lámina de agua y la indómita corriente del mar.

Llegada y aparcamiento

Nada más cruzar el cartel que nos indica la llegada al término municipal, una rotonda nos dirige, de frente, a los Baños de Vilo y a la izquierda, al centro urbano. Tomamos esta última dirección. Dejamos el cuartel de la Guardia Civil a la derecha y llegamos, por la evocadora calle paseo Bellavista, hasta la plaza de la Constitución, donde se sitúa el ayuntamiento perianense, lugar perfecto para estacionar. Desde la plaza se abre una balconada que ofrece unas vistas magníficas de esta zona de la Axarquía, tan distinta de otras de la misma comarca por la aparente dulzura de sus formas... Con sus colinas suaves, sus caseríos y cortijos diseminados como pequeñas gotas de pintura blanca sobre un óleo de verdes y azules. La lámina del embalse resulta un perfecto imán para la mirada.

Hasta la plaza de la Fuente

Pertrechados con la cámara de fotos y el bloc de notas nos adentramos en las calles de Periana. Siguiendo la estela del Paseo Bellavista llegamos hasta una plaza elevada, repleta de sombras frescas donde los mayores se juntan para refugiarse del sol. Desde la plaza se observa la parte trasera de la iglesia de San Isidro Labrador. Bebemos de una de sus fuentes y continuamos adelante hasta una curva en la que, cobijada bajo un arco, se encuentra la entrada al parque Arroyo Cantarranas donde nos saluda una dulce música árabe que nos retrotrae inmediatamente a los tiempos del Al-Ándalus musulmán. Continuamos caminando por la calle principal para percatarnos que su trazado, pese a ser reconstruida Periana tras el terremoto, sigue siendo un tanto sinuoso y apretado, que sus casas no han perdido los zaguanes y la reminiscencia de los antiguos adarves, que el blanco de pintura y de cal impera sobre otros colores y que los aromas mediterráneos no lograron desprenderse de sus paredes pese a la sacudida de 1884. También se observan casas de nueva construcción, diciochescas, con sus fachadas rectangulares apaisadas, los ventanales grandes con persianas de madera, las rectas terrazas superiores, con las ventanas y puertas enrejadas, con alguna gárgola asomando de sus cañerías en forma de dragones míticos... Llegamos así hasta la plaza de la Fuente, donde cuatro caños casi a ras de suelo forman con su caída lo que fuera un antiguo abrevadero. San Isidro, devocionado por los perianenses, preside la fuente. Disfrutamos del agua fresca como si de un regalo se tratara.

El durazno de Periana...

En la plaza de la Fuente giramos a la izquierda y tomamos la calle Félix Rodríguez de la Fuente. Como curiosidad, decir que los números que indican los portales de las casas son todos iguales. Un mosaico donde aparece el número en blanco coronado por dos melocotones que aún penden de su rama. Y es que la producción del melocotón en la localidad es muy destacada, así la describe la página web del ayuntamiento: "El melocotón “durazno” de Periana, pese al extendido reconocimiento del que disfruta, lo introdujo hace aproximadamente doscientos años un vecino del pueblo apodado “El Rojo” que fue a Argentina a visitar a un familiar, trajo plantones de este árbol, sembrándolos en la finca de los “Altabacares”. La benignidad del clima junto con la fertilidad de su tierra propicio que el melocotón se extendiera fácilmente por el Municipio. Los “duraznos” eran transportados a lomos de los animales en diferentes recipientes o envases, colocados en serones, pañiles e incluso en sacos. Pronto surge un grupo de pioneros que empezaron a abrir mercado y a dar a conocer su producto en la capital y pueblos de los alrededores. “Los Arrieros” salían a media noche para los pueblos del interior (Alfarnate, El Trabuco, Zafarraya, Loja, etc.) y vendían sus productos o realizaban “trueques”. Aquí fue donde empezó a conocerse el Melocotón de Periana por los compradores al por mayor, procedentes de Murcia y otras provincias. Su mayor explotación incide en los años 70, con la ampliación del cultivo, llegando a producirse hasta cuatro millones de kilos. El “durazno” de piel aterciopelada, de olor embriagador y exquisito sabor, a gusto de los mejores paladares, dan a este fruto su reconocida fama". Nada hay que añadir a esta última frase. Continuamos camino para descubrir otro de los tesoros de Periana.

... Y el aceite de Periana

Apenas recorridos cincuenta metros de la calle encontramos un desvío a la derecha en el que se nos indica la entrada a las instalaciones de la Sociedad Cooperativa Olivarera San Isidro, presididas por una enorme chimenea de ladrillo rojizo, ya en desuso. Si los melocotones que produce Periana son excelentes, qué decir de sus aceites de oliva verdial, exclusivos de la comarca. El aceite de Periana se extrae de sus olivares centenarios que ya los fenicios, romanos y nazaríes utilizaron gracias a las cualidades de su aceituna. Posee la variedad verdial un color verde intenso incluso en su época de maduración y su nombre dio lugar a los populares fandangos conocidos como "verdiales". Los expertos aseguran que el aceite verdial posee un intenso aroma afrutado, de perfumes naturales, y un peculiar y fino color amarillo. Todo esto lo subrayan los expertos y después de degustarla, también lo certificamos los profanos. Y es que no pudimos resistir la tentación de entrar en las oficinas de la cooperativa y hacernos con dos garrafas de cinco litros a precio más que competitivo (15 euros cada una). Aprovechamos para charlar con uno de los socios, de la importancia de la industria aceitera, de la máxima explotación de los recursos tecnológicos para hacer el aceite competitiva, de las particularidades del verdial... Una buena e instructiva conversación. Algunas horas más tarde, ya de regreso, probamos con fruición esta variedad de aceite y sólo podemos decir que constituye un alimento, un plato, en sí mismo.

La iglesia de San Isidro, el terremoto y Alfonso XII

Continuamos adelante y en diez metros llegamos hasta la iglesia de San Isidro Labrador. Pese a ser de reciente construcción, se puso de nuevo en pie tras el terremoto de 1884, posee un encanto singular. Sus paredes son blancas y están rematadas en dinteles, columnas, doseles y espadañas en ladrillos visto, lo que le confiere cierto aire industrial. Su interior es de estilo mudéjar, con planta de tres naves delimitadas por arcos apuntados. Su solería de pequeños mosaicos es única en la zona. En la portada del edificio nos encontramos con un testimonio sobrecogedor. Una gran placa de mármol dice lo siguiente: "A las nueve de la noche del día de la natividad de NJS, año de 1884, comenzó a estremecerse la tierra de Granada y Málaga en zona de 200 kilómetros de longitud y 70 de anchura con 106 poblaciones, arruinándose algunas. En casi todas ellas se desplomaron edificios, murieron 736 personas, 1.253 padecieron daño corporal, nadie quedó libre de amargura y espanto. Vino aquí presuroso el caritativo y alentado Rey Alfonso XII cuando el azote duraba todavía, cuando la ventisca y la nieve cerraban el paso al caminante. Enjugó lágrimas, socorrió al pobre, fortaleció los ánimos. Llamando en su ayuda a la caridad universal para remediar aquella desdicha había iniciado ya una suscripción que en los dominios españoles produjo 3.448.734 pesetas y en otros países 3.006.363 pesetas. Merced a tan eficaz auxilio 14.000 casas fueron construidas o reparadas prontamente y en el nuevo barrio del pueblo de Periana se alzó esta Yglesia parroquial". Sin duda, esta crónica ofrece una muestra cabal de lo que supuso el terremoto de 1884. La ayuda de la corona fue imprescindible, así el pueblo de Periana la agradeció, nombrando como plaza Alfonso XII a la situada en la parte trasera de la iglesia.

Llegamos a la comida

Subimos por la calle lateral derecha de la iglesia hasta llegar al paseo Bellavista, caminamos hasta la plaza de la Constitución para descargar en el coche los 10 litros de aceite que llevamos a cuestas. Una vez realizada la descarga, bajamos por la calle principal hasta llegar al restaurante Verdugo, recomendado por una buena amiga con parientes en la localidad. Los primeros platos cambian cada día, así el camarero nos los canta: Ajoblanco, puchero, sopa de picadillo y gazpacho. Optamos por el ajoblanco y por la sopa de picadillo. El segundo lo elegimos sobre una carta en la que aparecen ibéricos, cordero, chivo, entrecot, boquerones, calamares, rosada... etc. La carta viene además en varios idiomas. Optamos por unos calamarcitos plancha y por costilla asada (los dos platos vienen acompañados de una guarnición de patatas y verduras). Es un restaurante al que acuden, mayormente, las gentes de Periana (no en vano nos encontramos con uno de los encargados de la cooperativa aceitera), comida casera recia y raciones generosas. Corre un tanto de brisa en el local, y se agradece. El ajoblanco está acompañado de manzana y de pepino, la sopa de picadillo intensamente perfumada... Para acompañar, una cerveza y una botella de agua de litro y medio. Rematamos la faena con una café americano con hielo. Total: 19,5 euros.

Los Baños de Vilo

Después de reposar la comida bajo la sombra de un árbol imponente en la plaza, tomamos dirección al coche para desplazarnos hasta los Baños de Vilo. En la rotonda que nos encontramos al comienzo del pueblo viene señalada la dirección, así que hacia allí nos encaminamos. Podemos tomar, aproximadamente a dos kilómetros del centro, dos opciones: seguir el camino hacia Alfarnate o continuar adelante dirección Colmenar. Si escogemos la primera de las opciones nos adentraremos por una de las barriadas de Periana, con una carretera muy estrecha que discurre entre casas. Si optamos por continuar hacia adelante, nos encontraremos, en una curva cerrada, una indicación a la derecha que nos llevará, tras subir una pronunciada cuesta, hasta los Baños de Vilo. Cualquiera de las dos es válida para llegar al sitio. Cuidado con no pasárselo una vez que estemos en sus inmediaciones, ya que se sitúa tras un complejo turístico de nuevo cuño y el cartel sólo es perceptible una vez que se pasa delante de él. Llegamos. Suenan las cascadas del río Vilo, un murmullo de hablar fluvial incesante. En la otra ribera, a la que se accede tras cruzar un pequeño puente de piedra, hay una pequeña construcción con dos muretes y una torreta, entre ellos se encierra un tesoro. Un tesoro de perfumes insolentes y de intenso color turquesa. Una poza, domesticada, protegida por las pequeñas murallas hace las veces de antigua piscina. Impresiona el espejeante color de sus aguas. El aroma es muy penetrante, pero parece que lo asociamos de manera inmediata al bienestar de los spas naturales, a las termas clásicas. Todo es silencio y rumores de agua. La temperatura de los Baños de Vilo permanece constante a los largo del año, manteniéndose inalterable a 21º centígrados. Esta zona se utilizó como baños de agua sulfurosa en el siglo XIX, hasta que una riada destruyó en 1907 el rudimentario complejo turístico que se había creado en torno. En la actualidad la zona se está rehabilitando.

Despedida

Nos sentamos en las inmediaciones de los baños, la música que proporciona el río, la umbría vereda bajo los árboles, la protección de los muros, la poza turquesa que se abre ante nosotros... Nos descalzamos y con cierto temor, sumergimos un pie en el agua... Perfecta la temperatura. Nos dejamos arrastrar por la imaginación e imaginamos cómo fueron aquellos años finales del siglo XIX y los primeros del XX cuando los burgueses provenientes de la capital o de Vélez Málaga se juntaban con los perianenses en la búsqueda del poder curativo de sus aguas... Imaginamos...

Información turística y enlaces de interés

Día del aceite verdial: En el mes de abril Periana celebra el Día del Aceite Verdial, "jornada declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial que tiene como principal objetivo dar a conocer el “oro líquido” que se extrae del olivo verdial, una clase de árbol que produce una singular aceituna de la que sale un producto de color dorado y sabor dulce, único y original. Esta singularidad de esta aceituna ya fue apreciada por fenicios y romanos y en los tiempos del reino nazarí". Durante las celebraciones se ofrecen degustaciones, un desayuno molinero, músicas con pandas de verdiales y la entrega de los premios Olivo Verdial a distintos representantes de la sociedad, la política y la cultura. En la página web de Periana aparecen fotografías y vídeos de las celebraciones: Día del Aceite Verdial.Día del Melocotón: Homenaje a los duraznos de Periana, donde el epicentro de las celebraciones se sitúa en el certamen gastronómico que tiene como requisito indispensable utilizar melocotones en la elaboración de los platos. Se acompañan los festejos con música y otras actividades culturales. El Día de Melocotón se celebra en el mes de julio. Aquí se pueden ver dos de los vídeos.


lunes, 21 de junio de 2010

Tareas de Campo en tiempos modernos.

El segundo paso a seguir en esta faena del campo es hacer una especie de chorros, para agilizar la labor de la máquina alpacadora que recogerá el cereal amarrándolo a presión dando como resultado final la alpaca.

En la antigüedad a la altura de este proceso ya los cosecheros habían transportado con sus bestias hasta la era más cercana o de su propiedad el cereal segado a mano.

Hay tres formas de amarrar las gavillas de cereal:
  • De santiaguillo
  • De relámpago
  • machihembrao

Este accesorio que se acopla al tractor se llama hilerador de girasol y es el encargado de hacer hilos con el cereal segado.

Los girasoles giran y van alineando el cereal en hilos.

Detalle general de este proceso.

Detalle de como el hilerador de tipo girasol hace su trabajo.

Una vez segado, el cereal ha de secarse totalmente para poder ser ahilado y alpacado, de lo contrario no obtendríamos un óptimo resultado.

Detalle del hilerador de tipo girasol.


Gracias a José Antonio Muñoz Frías por su explicación y por colaborar conmigo en este reportaje que espero que sea de vuestro interés.
***
Quisiera terminar este artículo con una frase que tiene que ver con el campo.
"El hombre que abandona la tierra se consume lentamente"