martes, 6 de julio de 2021

PERIANA Y SUS GENTES por Segundo Pascual Toledo.

PERIANA Y SUS GENTES

(Vivencias y anécdotas del pasado)

1

LAS GUERRAS MÉDICAS


Recuerdo que un día visité en su clínica privada a un popular radiólogo malagueño— doctor Rainiero Martínez— demandando los servicios propios de su especialidad. Este hombre, además de excelente profesional, era muy conocido en la ciudad por su carácter bromista, chistoso y ocurrente… Sabía amenizar como pocos un quehacer de por sí árido y en el que la locuacidad no era tan necesaria como en otras especialidades médicas … Y al hacerme la preceptiva ficha personal y conocer que Periana era mi pueblo de nacimiento y residencia , me miró fijamente y me dijo en tono entre exclamativo y a la vez jocoso:

¡Ah, del pueblo de “las guerras médicas”…!

Y yo, que algo sabía de historia universal, pensé enseguida se refería a las largas y encarnizadas luchas históricas entre medos y persas, llamadas precisamente por los historiadores “guerras médicas…”. De éstas hubo tres, y se prolongaron durante 50 años en la primera mitad del Siglo V antes de Cristo…

Y como también conocía la historia contemporánea del pueblo — ésta con más profundidad que la otra—, de momento capté, como por asociación de ideas, el tema al que irónicamente aludía el especialista en radiología: el antagonismo profesional — y probablemente personal— entre dos conocidos y meritorios galenos de nuestro pueblo, ambos excelentes como personas individualmente consideradas y también muy competentes en los servicios que habían de prestar a sus conciudadanos en la esfera de la salud. Estas luchas locales, por razones biológicas, duraron menos tiempo que las tres helenas, pero eso sí, hubo más de tres: fueron casi continuas, sin treguas ni paces intermedias… Casi todas ellas—algunas muy graves—como las que se produjeron entre el mismo galeno y un albéitar también en nuestra localidad… Este tipo de contiendas han sido recurrentes entre nosotros, por unos u otros motivos, con distintos actores y motivaciones, como las rivalidades entre cooperativistas y almazareros, de las que también traté hace algún tiempo en este mismo medio, tema que conocía muy bien como actor secundario que había sido de las mismas….

Cuando salí a la calle con la radiografía bajo el brazo, disipada temporalmente la preocupación que sentía por mi maltrecha columna, reflexioné sobre la agudeza e ingeniosidad del símil de las “guerras médicas”, y recordé que, efectivamente, el radiólogo estaba bien informado sobre cuanto acontecía en nuestra localidad, especialmente entre personas del área sanitaria, que era también la suya propia…

Algo más grave sucedió también entre sanitarios de distintas áreas. Era la mentalidad de la época… Estas actitudes serían ahora inconcebibles. Hoy pensamos y sentimos de forma parecida, pero lo manifestamos de manera diferente…Nos hemos vuelto todos más corteses y diplomáticos…. Las mentalidades evolucionan también al compás de los tiempos. Los “celos, envidiejas y rivalidades” que se atribuían en los escritos a ciertos frailes medievales que compartían convento, mesa y rezos, puede hacerse extensiva a casi todas las profesiones y actividades desarrolladas por el hombre, y esto, tanto ayer como hoy. El cainismo es algo inherente a la condición humana desde los primeros descendientes de Adán y Eva… Lo llevamos ancestralmente en los genes….

Muchas fueron las personas que protagonizaron la historia de Periana en aquellos lejanos e infaustos años, muchos de ellos de triste recuerdo: hambre, carestías y miserias sin límite… A no pocos de ellos – los conocí muy bien—no poseían más bienes que un canasto para recoger las dádivas que les daban… No voy a recordar hoy, como hice en otras ocasiones desde estas mismas páginas, a los más conocidos y socialmente descollantes, sino a ciertos personajes populares de los que casi nadie se acuerda — lo he constatado al recopilar datos sobre ellos—, pero que yo conocí y traté con asiduidad en los primeros años de mi infancia y juventud. Hasta confraternicé con algunos de los mismos… Esta gente humilde, y casi siempre marginada, fueron los verdaderos actores de aquella sociedad, al menos así viví y percibí muchas de sus peripecias humanas Sólo aspiraban a sobrevivir como podían en tiempos de tantas privaciones y precariedades, casi siempre padecidas y sufridas con la más encomiable de las dignidades… Ellos fueron, silenciosos y sufrientes, los principales protagonistas de nuestra historia local en aquellos años de carestías y miserias.

No piense nadie que hago demagogia o tengo alguna aspiración concreta…No aspiro a nada, y menos a estas alturas de la vida… Sólo quiero conservar la memoria del pasado por motivaciones meramente históricas o de justicia. La historia ha sido siempre una de las pocas pasiones de mi vida… Cada cual tiene su hobby o pasatiempo, y el mío es éste….

He aquí algunas de estas personas, tal vez olvidadas, excepto por sus familiares y seres queridos, que vivieron encarnadas en las clases más populares y sufrientes de los tiempos adversos que les tocó vivir… Los sobrevivientes de aquellos ya lejanos tiempos conocen la veracidad de esta afirmación mía… El número de ellos representaba un alto porcentaje de la población del pueblo. No todos los que cito vivieron en precariedad económica o pobreza extrema, aunque ninguno conoció la opulencia… Su vida será recordada por otras causas… No sólo la escasez o abundancia de bienes hace que las personas merezcan el honor de ser reconocidas. Existen otras razones: carácter, estilo de vida, profesión, anecdotario, integración social en el pueblo, peripecia humana vivida por ellas, servicios a la comunidad, etc.

2

MELA, EL GURDA JURADO

José Montesinos Moreno, más conocido por MELA, el guarda jurado, éste de Baños de Vilo, con su placa y correa al pecho, su tercerola— arma de fuego un tercio más corta que la carabina— sin cartuchos, contando su infinitas imaginaciones… Y su burra… la burra de Mela. ¡Cómo embaucaba a los dueños de las tierras que decía guardar, muchas de las cuales ni siquiera sabía dónde estaban! Cuando iba a cobrar la llamada “iguala” o módica cantidad de dinero que recibía por su hipotético trabajo era cuando las visitaba para ofrecer algún detalle creíble a los propietarios de la fincas, que en la mayoría de los casos, ni siquiera había ido una sola vez por aquellos parajes …

Allí, junto a un majano, he visto un injerto comido. Esas tienen que ser las cabras de Fulano… Un día lo voy a tener que denunciar. Ya se lo he advertido varias veces…

No hay constancia en el Juzgado de que en alguna ocasión denunciara a ningún cabrero, pastor o porquerizo, pues éstos lo sabían, y consecuentemente, campaban a sus anchas…

Hasta su media hermana, María Moreno, lo amonestaba cuando se ponía a fabular… En más de una ocasión presencié esta escena… Y él oía, asentía y callaba…Pero el aparente propósito de la enmienda nunca se cumplía…

Yo visitaba con mucha asiduidad a María, mi entrañable e inolvidable amiga María, María de los Baños, a quien nunca pagaría las deferencias que tenía para conmigo y mi futura mujer, — ¡qué felices tiempos aquéllos!— Allí en la cocinilla de su casa de calle Las Parras, en compañía de su hija Mari y su esposo Salvador Guerrero, también ambos fallecidos, ella hace escasos días, muerte sentida profundamente por toda mi familia y todos cuántos la conocíamos porque era un dechado de virtudes y bondad.,. Nunca la vi con el rostro fruncido ni enfadada, la sonrisa era el adorno de su cara. Cuando escribía estas líneas, me sorprendieron con la triste noticia de su muerte, y he tenido que cambiar parte del texto en el que me refería a ella. Es la primera vez que a lo largo de mi vida me sucede algo semejante…

Y ¿quién iba a predecir a María el lindo edificio Socio-cultural, con capilla y todo, que su nieta Tere, niña de corta edad entonces, alumna mía y de mi esposa, — hoy mujer dulce, afectiva, organizadora y tenaz en sus propósitos— iba a construir frente a las casas de sus hermanos, Mela y Rafael? Seguro que se hubiera llenado de gozo, lo mismo que su padre, mi amigo Salvador, y su tía Enriqueta, con su esposo Diego Espejo, personas a las que recuerdo también con el mayor de los afectos y gratitud…

Esto era algo impensable en aquellas fechas de limitaciones y carestías de toda índole...Tal realización ni siquiera pasaría por la imaginación más exuberante y visionaria. ¿Una capilla de tan bella arquitectura en Baños de Vilo…? Es cierto que, a veces, hay cosas en la vida que ni soñando se equiparan a la realidad… Pero la constancia, el esfuerzo, el tesón la tenacidad y ese don que tienen ciertas personas para suscitar adhesiones y aunar voluntades, hacen milagros como éste…

Colaboración y apoyos, desde luego, no le han faltado en su proyecto: ni solares, materiales, ni horas de trabajo, permisos administrativos y todo lo que conlleva una obra de esta envergadura…

¡Hasta la puerta de la nueva capilla es la del antiguo cementerio de Periana…! Cuando la vi y reconocí su procedencia, pensé:

¡Cuántas penas y corazones rotos , transidos de dolor, no habrán cruzado bajo el dintel y entre las jambas de esta vieja puerta, musitando entre lágrimas un triste adiós para siempre en la despedida de algún ser querido…!

Mejor destino y fin que convertirse en puerta de entrada a una capilla, por esencia lugar de paz, amor y esperanza, no podía haber tenido…

¿Qué de decir también de la reanudación de las fiestas patronales en honor de San Juan, iniciadas y promovidas hace más de 72 años, en 1942, por el maestro nacional — profesional de inolvidable recuerdo en Baños de Vilo— don Juan Ramos Jiménez? No sólo destacó como enseñante, sino también como autor y propulsor de iniciativas sociales que encaminaron a Baños de Vilo por la senda de la modernidad. Su labor no se limitó sólo a la enseñanza dentro del aula de clase, sino que la extendió e impregnó de ella a toda la barriada…

Y ella, Tere Guerrero, ha recuperado la tradición de aquellos festejos populares tantos años suspendidos y casi olvidados… Pero ahora, con el aliciente de la nueva capilla como santuario donde custodiar la nueva imagen del Santo Patrono de la Barriada—San Juan--, han vuelto a resurgir con la misma devoción, brillantez e ilusión de tiempos pasados…

Volviendo a Mela, añadiré que me facilitó información histórica—nunca oída por mí, ni escrita en ningún lugar---- sobre ilustres visitantes del balneario de Baños de Vilo en su época de esplendor, tales como el general Narváez, el Espadón de Loja, presidente del Consejo de Ministros de Isabel II , datos que años después me sirvieron de base , para la publicación de un artículo sobre este tema en el Diario La Tarde, de Málaga.... Tal vez, sin hombres como Mela, y otros más, se hubiese roto la cadena de la tradición, y lo conservado dormiría para siempre en el limbo del olvido, como tantas y tantas cosas que no han podido ser rescatadas porque nadie las retuvo—cosa imposible con el imparable y demoledor transcurrir del tiempo— ni tampoco alguien las documentó…

3

LA FRASQUERRA

Dolores Molina, apodada la Frasquerra, mujer que, con sus dos canastos colgados de sus brazos cimbreantes, recorría diariamente cortijos y caseríos vendiendo pescado, después de haber oído la misa de alba oficiada por el cura Don Ramiro. Los curas en aquellos años de posguerra eran venerados casi como santos… Recuerdo que esta mujer calzaba alpargatas de lona con suela de goma— ésta siempre ávida de las espinas del camino— como casi toda la gente humilde de aquellos años…

Retrotrayéndome al pasado, me hace evocar la imagen del Cenachero, —conocida obra del malagueño Pimentel, inspirada en el pescador real Manolo “El Petaca, — que vendía su pescado por las calles de la Málaga de entonces, voceando y bailando a la par sus cenachos , figura inmortalizada también por nuestro poeta de Benaque, Salvador Rueda:


Allá van sus pescadores

con los oscuros bombachos

Columpiando los cenachos

con los brazos cimbradores.


¿Qué sería de Málaga si la privaran de símbolos como el Cenachero, la biznaga y los boquerones victorianos…?

La diferencia de éste con La Frasquerra está en que el personaje de Pimentel caminaba por las calles enlosadas de la ciudad de Málaga, descalzo y entre el bullicio de la gente, mientras ella, la Frasquerra, lo hacía por sinuosos caminos, llenos de espinas y pedruscos, semidescalza y sin más compañía que la soledad y el gorjeo de algún pajarillo… Tocado aquél con su típico sombrero de alas redondas, tirado hacia atrás a la flamenca, y la Frasquerra cubierta la cabeza con un pañuelo negro y sus zurcidas medias por bombachos…

En las afueras del pueblo cántabro de Potes, observé, en uno de mis viajes escolares, la estatua ecuestre de un hombre cabalgando sobre un caballo al trote, en recuerdo del médico rural, sin duda algo justo y merecido. También en nuestros campos era frecuente observar parecida figura viva del médico rural, que cabalgando de parecida manera, iba al encuentro del enfermo postrado en cama en el hospital de entonces que no era otro que el de su propio domicilio…

Y en visión retrospectiva, me acordé de gente como La Frasquera, Perea y otros vendedores ambulantes que, sin más cabalgadura que su pobre calzado, recorrían nuestros pedregosos caminos

Buscando salvar algo tan esencial y prioritario como es su propia vida y la de los suyos, la cual se deteriora o extingue cuando falta el alimento, cosa bastante frecuente en aquellos tiempos de privaciones y escaceses… El pescado era su mercancía y la cartería un servicio complementario que ellos prestaban… A estos pagos no habían llegado aún los carteros motorizados…

¿Cuándo habrá algún escultor que eternice la imagen itinerante y sufriente de tanta y tanta gente como recorrían caminos y más caminos a pie, buscando, no curar a otros, sino la propia supervivencia y la de los suyos…?

Era ella, La Frasquerra, la mensajera o noticiera esperada que contaba diariamente cuanto sucedía en el pueblo, y a veces, hasta transmitía a la gente los sermones de Don Ramiro, el párroco de entonces: Esta mañana nos dijo que… Eran tiempos de profunda fe cristiana, sentida o fingida, pero manifestada en un templo rebosante de gente de todas edades y condición… En primera fila estaba siempre Dolores, la Frasquerra... Tenía un hijo que tanto él como la madre deseaban fervientemente ingresar en el seminario con la intención de ser sacerdote, pero las hormonas sexuales del chico no lo permitían… Esta era, y no otra, la razón.

Las noticias que transmitía la Frasquerra gozaban siempre de suma credibilidad, fueran éstas agradables o desagradables:

— ¿Quién ha dicho eso?

— La Frasquerra…

Y la noticia era incuestionable. Se admitía como dogma de fe, pues ella vivía en el pueblo y solía estar siempre bien informada de cuanto acontecía en el mismo…. Recoger los sucesos locales y divulgarlos por los caseríos formaba parte de sus quehaceres diarios…

También repartía el correo por algunas zonas del campo. Llevaba en una talega las cartas que esperaban las madres y novias del soldado ausente que hacía la “mili”… Era como las antiguas palomas mensajeras que portaban noticias y confidencias, y al final, recibían la oportuna recompensa a su vuelta al palomar… Ella, en cambio, percibía unas escasas monedas o un parco y frugal plato de comida…Ni el desgaste de alpargatas le pagaban…Yo la recuerdo desde mi adolescencia como una mujer agradable, especialmente buena, que vivió su pobreza con dignidad, cristiana humildad y resignada aceptación… Como coetáneos de ella, vivieron en Periana muchos hombres y mujeres, todos con el mismo talante, oficio y semejante peripecia humana…

4

LA PLATERA

María Moreno Benítez, La Platera… ¡Cómo recuerdo a esta viejecita canosa, de pelo ondulado, gibosa o encorvada, dulce´, suave, tímida y de piel nacarina…! Irradiaba bondad y amor por dondequiera que iba… Parecía una “santita”… Y sinceramente, creo que lo era porque la bondad natural no se puede fingir: se refleja en el rostro y en los ojos… Los pobres, si buenos, tienen ganado el cielo. ¿Quién sino ellos…?

Poseía muchas virtudes y gracias, pero una sobresalía sobre las demás: sacaba “el sol” de la cabeza de los niños que habían cogido una insolación, cosa que los médicos de entonces no sabían cómo se curaba, según decía la gente…Cuando a un niño le dolía la cabeza en verano— soportaban muchas horas de sol guardando el ganado, su principal ocupación--, era porque había cogido “un solinero”, es decir, se le había metido el sol en el cerebro… La palabra insolación no se usaba mucho por estos pagos… Tal vez fuera demasiado fina…Y la única persona que podía curar al niño era La Platera… Los médicos no sabían hacerlo, pero ella sí, porque tenía una “gracia” especial para curar estas cosas….

Entonces, la mamá del niño contactaba con esta mujer, y enseguida, La Platera estaba en casa del enfermito…Y lo curaba porque Dios estaba con ella, decía la gente…

¿Cómo actuaba? ¿Cuál era el ritual? Muy sencillo y sin demasiada teatralidad: cogía al chico con suma suavidad y cariño, lo sentaba en una silla, ella se colocaba por detrás, junto al espaldar, bien en el patio de la casa o en la calle, a pleno sol veraniego. Le cubría la cabeza con un pañuelo blanco y colocaba un vaso lleno de agua fresca sobre su cerebro. El vaso lo ponía boca abajo y las burbujitas de agua que ascendían hacia el fondo del vaso era porque el sol que había en el interior de la cabeza del niño calentaba el agua, mientras ésta iba sacando el sol… Con unas cuantas sesiones, el “solinero” estaba curado… Y el chaval recobraba la salud. Enfermedad curada… Al día siguiente otra vez al campo con el ganado…

A veces he pensado que, tal vez sea esta la razón, por la que algunas personas de aquellas generaciones no tuvimos demasiada claridad mental ni tampoco hayamos estado muy sobrados de “luces” en nuestro caminar por la vida. ¿Será culpable La Platera por habernos sacado tanto sol de la cabeza? Es posible… ¡Quién sabe…!. Pero sinceramente creo que no. A mujer tan buena nada le podía salir mal…

Y cuando los nervios se metían en el estómago de un niño, ¿quién los sacaba de allí? La Platera también. ¿Cómo practicaba esta terapia? Tendía al muchacho en la cama, boca arriba, lo descubría desde la parte inferior del esternón hasta el ombligo…y lo masajeaba suavemente hacia abajo varias veces, untadas las manos con aceite de oliva. Todo hecho con la delicadeza y suavidad propias que la caracterizaba…Tras unas cuantas sesiones, los nervios se habían aplacado en el estómago del muchacho, y dejaban de molestarlo… Ya estaba curado y podía comer cuanto quisiera. Ello también gracias a la Platera…

No sólo curaba las insolaciones y los dolores de estómago en los niños, sino también otras patologías más difíciles y complicadas que los médicos de antes – decía la gente-- no sabían curar… Ellos sí, los curanderos, los saludadores de la rabia, los herpes o culebrilla, escrita con tinta negra, las fracturas de huesos, etc.…

Como mera curiosidad, con poco encaje en este apartado, diré que los saludares eran personas que curaban la rabia en personas y ganado que habían sido mordidos por un perro o gato rabioso. Era raro que esto sucediera, pero si tal ocurría, el saludador de Maro--- pedanía de Nerja-- era la solución… Esto no sucede ahora porque por imperativo legal los perros se vacunan todos contra la rabia…. La RAE, en su última edición, llama a los saludadores “embaucadores” que engañan a la gente prevaliéndose de la inexperiencia o candor del engañado…

5

ANTONIO LARRUBIA, “CARTABONES”

Antonio Larrubia, “Cartabones”, era municipal con gorra de plato y todo…Recitaba pasajes, de memoria, del Antiguo Testamento. En alguna ocasión entró en mi clase y contó— mejor diría recitó— a los niños cuanto contiene el texto sagrado sobre la vida y misión Moisés… Algunos pedagogos llaman a esto despectivamente memorismo— o psitacismo —, pero sea cual fuere la denominación u origen, lo cierto era que este hombre poseía una memoria prodigiosa… ¡Cuántos, estudiantes o no, quisieran poseerla!

¿Para qué queremos tantos millones de neuronas ociosas en el cerebro si no las ocupamos con nada…? A muchos se nos está olvidando hasta la “tabla de multiplicar” por obra y gracia de las calculadoras y otros instrumentos modernos que tantas cosas de nuestra personalidad están suplantando, cuando no, anulando… No las censuro porque muchas son buenas y también porque caerían sobre mi modesta persona más anatemas que pronunció el Concilio de Trento sobre los herejes de su tiempo… ¡Ya me guardaría yo…!

Un día me dijo un excolega, cuando conversábamos sobre estos temas:

--¿Para qué le sirve a un chico aprender la raíz cuadrada cuando la calculadora la hace en un segundo sin posibilidad de error?

--Pues para que alguno de estos chicos puedan aguzar o desarrollar más su ingenio— le dije—con vistas a que de mayor pueda inventar o crear nuevos instrumentos o máquinas al servicio del hombre… No todo está inventado ni todos los problemas que aquejan a la Humanidad están resueltos… La informática, por ejemplo es un avance de primer orden, pero, ¿cura el cáncer u otras de las innúmeras enfermedades incurables…? ¿Erradica el hambre…? ¿Resuelve el problema del paro o, por el contrario, lo agrava más?

Retornando al tema, diré que este hombre, Antonio Larrubia, conocía con exactitud el número de animales de las más diversas especies que cada vecino tenía en su corral, necesario ello para el pago de los “arbitrios municipales”, cosa entonces muy importante para la financiación de los ayuntamientos… Era su obligación y bien que la cumplía….

El censo de población lo tenía grabado en el disco duro de su cabeza: se sabía de memoria el nombre de todos los vecinos del pueblo…No necesitaba papeles. Las dudas sobre el padrón municipal había que consultarlas con Cartabones…

Los Notarios de Colmenar lo contrataban como informador y persona de confianza en Periana, una especie de corresponsal que les proporcionaba clientes, concertaba las citas, recogía y entregaba Escrituras, etc. Conocía con detalle parcelas, superficies, linderos, topografía, cultivos, descripción detallada del terreno, datos de los compradores, gravámenes y todo lo demás: el Catastro impreso en su mente…

A causa de su colaboración con la Notaría, se desplazaba con frecuencia hasta Colmenar, residencia del Notario, haciendo muchas veces autostop y en otras andando, pues era un buen andarín…
En algunas ocasiones lo trasladaba yo, pues por aquellas fechas ejercía mi profesión en Riogordo, y en más de una ocasión, le llevé hasta este pueblo en mi motocicleta—la llegada masiva de coches tardaría unos años en llegar -- y a la vuelta lo recogía en el mismo lugar… Mientras caminábamos, me contaba muchas de sus vivencias…

Una tarde, a la salida del pueblo, se nos cruzó un peatón, y los tres caímos al suelo… Afortunadamente, no hubo consecuencias graves que la lamentar… Recuerdo que el vecindario se volcó en atenciones con nosotros… A partir de entonces lo encontré un poco reticente a montar en mi motocicleta. En algunas ocasiones, le recogía yo las Escrituras para evitarle su desplazamiento hasta Colmenar.

Gracias a su magnífica memoria, tampoco olvidaba el número de bares y tabernas de la localidad porque los visitaba asiduamente como cliente… Baco era su dios más adorado y también su debilidad… Nunca abandonaría este culto y devoción hasta la muerte….

Cuando se vio privado de la voz a causa de una operación quirúrgica de laringe motivada por una patología maligna, viviría los peores momentos de su vida: la pérdida del don del habla es el mayor de los suplicios para un hombre tan locuaz y comunicativo como él lo fue…


SU PADRE: CARTABONES “EL VIEJO”

El padre del anterior se llamaba Antonio Larrubia Mostazo— Cartabones el Viejo— y también ejerció la profesión de municipal. Era el pregonero del pueblo en tiempos del alcalde Paco Molina. Poco tiempo hacia que había finalizado nuestra traumática contienda civil. La misión del mismo era, entre otras, poner en conocimiento de los ciudadanos los edictos conteniendo alguna orden o transmitiendo alguna noticia para general conocimiento y cumplimiento por parte de los vecinos del lugar… La figura del pregonero era el principal medio de comunicarse la autoridad con los vecinos. Esto era así, además de costumbre ancestral, porque una parte importantes de la población no sabía leer. Esta figura despareció hace tiempo como también lo hizo, en las grandes ciudades, la del sereno… Solamente los más “viejos del lugar” pueden recordar algo de ello….

Por último, fue guarda del cementerio, el viejo cementerio de Periana construido en 1897, tétrico como todos los de su tiempo… Tampoco los de construcción moderna son lugares acogedores… Posteriormente, sería remozado en consonancia con la evolución de los tiempos. En este viejo cementerio dormía durante la noche sin que nadie perturbara su soledad… Hacía vida normal junto a los que la habían perdido para siempre, como en el primitivo cristianismo vivían los llamados hermanos fosarios, que aparecen representados en las antiguas catacumbas romanas…

Ni que decir tiene que también adoraba a Baco…Parece ser que éste era un dios familiar al que el hijo, como digo más arriba, también tributaba el culto debido,…

Tenía cierta amistosa relación con mis padres… Sus visitas a nuestro domicilio familiar eran frecuentes. Mi madre, como a todos los visitantes, le servía un vaso de café, y si la hora era la adecuada, también la merienda… Era un donde especial que ella poseía… Su dadivosidad y acogimiento de los desamparados era algo innato y proverbial a su persona….

Volviendo a Cartabones, recuerdo de él una curiosa anécdota. En  aquellos ya lejanos tiempos, existía la costumbre entre ciertas personas de Periana y otros lugares pasar la noche del Día de difuntos en el cementerio, acompañando y velando a sus difuntos… Esta piadosa costumbre se perdió hace muchos años… Ahora, las visitas se hacen un día antes para limpiar y adornar con flores frescas y colocar algunos velones junto a los nichos…

Y otra costumbre, algo contrapuestas a la anterior, — importada no sé de dónde— se va imponiendo poco a poco en los tanatorios de nuestras ciudades: al anochecer se cierra la puerta de la sala de duelos donde está la cámara mortuoria asignada a su difunto, y no se abre hasta la mañana siguiente… Los familiares dicen que se van a descansar… Tal vez piensen que si el muerto está descansando, ellos tienen también derecho a lo mismo… Si todos en ese momento no somos iguales, seguro que algún día lo seremos… Esto me hizo recordar en una de estas tristes ocasiones, no hace mucho tiempo presenciada por mí en Parcemasa, los versos de nuestro poeta sevillano:

…y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.

Mi madre envió un año a dos mujeres— pagadas como en los orígenes del cristianismo se hacía con las famosas “plañideras” que se contrataban para llorar en los duelos— con el fin de que cumplieran con la piadosa misión de velar a sus difuntos… Iban provistas de la correspondiente “talega” repleta de comida — pan, chorizos, dulces, frutas, etc.…— para cenar por la noche, como era natural. Pero he aquí que Cartabones avista la talega y se apropia de ella…Y comenzó a gritar para justificar su acción y evitar se la fueran a reclamar sus verdaderas destinatarias:

¡Esta talega con pan y chorizos la ha mandado para mí amiga la Obdulia de Mondrón!


Ni que decir tiene que las mujeres enviadas por mi madre se quedaron aquella noche sin cenar… Y observando la fila de nichos y túmulos del camposanto, tal vez meditarían sobre los beneficios que para la salud reporta la práctica del conocido refrán, que por asociación de ideas, les vendría a la mente, y que aconseja la frugalidad en las cenas para evitar muertes repentinas:

De cenas, las sepulturas llenas…

Por ello, no más que sentimientos de gratitud experimentarían hacia este hombre por la deferencia que tuvo hacia ellas al liberarlas de una copiosa cena que tan funestas consecuencias podía haber tenido…

Y cuando decidió voluntariamente abandonar el mundo de los vivos, sin razones aparentes que lo justificaran, o acaso -- ¡quién sabe!-- para identificarse más con los muertos a los que hacía compañía día y noche, decidió quitarse la vida en el mismo cementerio del que era vigilante… Y a mí, al terminar su inhumación,, me vinieron a la mente –como en ocasiones semejantes --estos conocidos versos del poeta sevillano:


¡Dios mío que solos

se quedan los muertos!



El limbo de los olvidos es infinitamente mayor que el cielo de los recuerdos. Así ha sido siempre la vida…


6


EL “ROSQUILLERO” Y SUS COSAS


Se llamaba SALVADOR MORENO MORALES. Nació en Periana y murió en la misma localidad hace bastantes años… Tuvo 7 hijos, de ellos, tres eran mujeres y 4, varones. Cito los nombres, pues he tenido la suerte de contactar con una persona de la familia, amable colaboradora, que me los ha facilitado deseosa de que aparecieran en el escrito:: Dolores, Pedro, Salvador, José, Carmen, Encarnación y Antonio.

Fruncí sorprendido el entrecejo cuando me dijo que su madre era una “obispa”, hija del “obispo”…


Explíqueme cómo es posible eso...


Sí, es posible porque aquí en Periana hubo un hombre, casado, que se apodaba el “obispo”, pero que nada tenía que ver con la Iglesia.... Era un mote que llevaba no sé por qué…

EL medio de vida del Rosquillero era la arriería. Transportaba en su burro frutas, verduras y hortalizas, principalmente, a las plazas de Alfarnate y Riogordo, lugares donde era muy conocido y estimado por sus “chascarrillos” y golpes de gracia…

El “Rosquillero” — lo llamaban así porque su madre hacía “roscos” para vender— se hacía pasar por una persona ocurrente, hilarante, que movía a risa cuando contaba sus aventuras y sucesos, unos – pensaba la gente— verídicos y reales, y otras, pensaban también, inventados o fabulados por él… Pero sea como fuere, los “dichos y hechos” del Rosquillero eran comentados y celebrados en todo el pueblo. Su aspecto exterior y modos de expresión, tenían más de rústico labriego, simple e inocentón, que de persona refinada… En esto radicaba la clave de su éxito tanto en el pueblo como en las plazas adonde acudía a vender.

Su hijo Pedro, el mayor de los varones, era un poco apático y perezoso para levantarse por las mañanas, como es habitual entre los jóvenes. Lo mismo antes que ahora… El padre lo llamaba a gritos para que le ayudase a cargar el burro antes de dirigirse a las plazas de los pueblos colindantes: Alfarnate, Riogordo..., donde contaba con fieles clientes que preferían comprarle a él sus frutas y verduras porque, con sus peculiares modales y dichos, provocaba la hilaridad de los que le rodeaban:

— ¡Pedro, levántate, para que me ayudes a cargar el borrico!

— ¡No me levanto!

— ¡Pedro, levántate!

— ¡No tengo gana!

Y tras la insistencia del padre, contestaba:

—Bueno, me levanto, pero no hago “na”…

Un día, contaba, fue a Málaga con su mujer en el tren. Y al entrar la locomotora en el túnel que hay entre La Cala y El Rincón, le dijo:

¡Chiquilla, baja la cabeza, que chocamos con el techo del túnel!

Me refirió Rafael Zorrilla Moreno, exalcalde de Periana, que hubo en el pueblo un Teniente de la Guardia Civil que tenía una hija bellísima… Estaban juntos en el mismo lugar— en la Iglesia— el Alcalde y El Rosquillero… No muy lejos de ellos, se encontraba la atractiva señorita, y le dice al alcalde:

— ¡Yo le daba una “culá”!

— Hombre, esas cosas no se dicen en la Iglesia, que es un lugar sagrado...

— Pero si yo no lo voy a hacer…

En una ocasión compró un rucho o pollino. Su hijo Pedro, el perezoso, estaba haciendo el servicio militar en Málaga, en el llamado antes CAMPAMENTO BENÍTEZ. Y un buen día se llega a Málaga – como Sancho montado en su Rucio-- preguntando al soldado de guardia por su Pedro.

Y cuando vino el Jefe de guardia, le pregunta:

– ¿Dónde está mi Pedro?

— ¿Quién es su Pedro? Dígame el apellido.

—Pedro Moreno, de Periana.

—No puede verlo. No son horas de visita…

—Es que vengo para que vea el rucho que he comprado…

—Tiene que esperar hasta que llegue la hora…


Y allí esperó hasta que su Pedro conoció al nuevo rucho…La querencia de éste hacia ciertos animales era proverbial en el pueblo, aunque no le agradara madrugar para ayudar a su padre en la carga de sus frutas y verduras…

Un día pasó por la finca de Los Molineros, en la junta de los ríos, y uno de ellos, Victoriano, tenía una buena plantación de cebollas.

Y dice el Rosquillero:

Te las compro a peseta el kilo con “taramas” y todo…


Me cuenta una sobrina que su tío mantenía una buena relación de amistad con los sacerdotes Pedro y Santiago Rey -- hoy ambos fallecidos-- personas que en Periana no necesitan presentación, pues—como digo más arriba-- fueron muy estimadas por todos los perianenses. Los dichos del Rosquillero movían a risa al más serio y circunspecto de los mortales… Su compañía era siempre agradable y deseada, porque cuando menos se esperaba, salía con una de sus “cosas” que lo serio y triste lo convertía en motivo de risa…

En cierta ocasión actuó en Periana LA NIÑA DE LA PUEBLA, una de las más grandes cantaoras de flamenco en su tiempo. Sobre todo se hizo famosa por su copla LOS CAMPANILLEROS…

Y la gente pidió subiera al escenario EL ROSQUILLERO, allí presente, para que contara sus “cosas”… y la verdad es que no defraudó. Tuvo tanto o más éxito que la artista actuante… Hay quien piensa que este hombre, con otros principios, medios y formación cultural, hubiese sido un trasunto de Chiquito de la Calzada…


Segundo PASCUAL TOLEDO

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