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lunes, 16 de mayo de 2016

Procesión en honor a San Isidro Labrador 2016. Diez horas con San Isidro.





Toneladas de devoción a San Isidro.

La localidad de la Alta Axarquía mantiene viva desde 1825 la tradición de lanzar 40.000 kilos de trigo al paso del patrón de los agricultores.

16/05/2016 - www,diariosur.es
eugenio cabezas
A pesar de las lluvias de las últimas semanas, la amenaza de la sequía sigue muy patente en el campo malagueño. Por eso, y aunque sólo sea por mantener viva una tradición que se remonta al menos desde el año 1825, los vecinos de Periana volvieron a demostrar ayer su gran devoción al patrón de los agricultores, San Isidro Labrador, lanzándole cuarenta toneladas de trigo al paso del trono por las calles del centro de la localidad de la Alta Axarquía.
El origen de la festividad parte precisamente de un año de sequía, en el que los vecinos se encomendaron al santo, protector del campo, para que ese año lloviese dado que los cultivos corrían el riesgo de perderse. Entonces decidieron lanzar granos de trigo desde los balcones para que atendiese sus súplicas. Casi dos siglos después, los vecinos siguen manteniendo la costumbre, toda vez que los cultivos de la zona siguen siendo de secano, principalmente olivos y viñas.
La procesión arrancó a las 16.30 horas desde la iglesia del mismo nombre, acompañada por la Banda Municipal de Música de Periana y la Banda de Cornetas y Tambores de la Caridad de Vélez-Málaga. Hasta bien entrada esta pasada madrugada continuaron las muestras de devoción al santo patrón de los agricultores. Al término del cortejo, los mayordomos se han encargado de recoger el trigo y limpiarlo, para luego venderlo, y con ese dinero financiar los actos de 2017 y dedicarlo a obras sociales.














DIEZ HORAS CON SAN ISIDRO

         Treinta y cuatro minutos pasaban de las cuatro de la tarde –cuatro sobre el horario previsto para su hora de salida-, cuando  Raquel Rocío Valverde Ortigosa, secretaria de la Hermandad de San Isidro de Periana, tocó con el martillo la campana situada en la parte delantera del trono y, al instante, los hombros de los cincuenta y ocho  portadores del Santo – con edades comprendidas entre los diecinueve y sesenta y nueve años- respondieron al unísono y la procesión se puso en marcha. Lentamente fue avanzando por el pasillo de la iglesia llena de público expectante que respetuosamente se pone de pie, esquivan hábilmente la gigantesca lámpara que pende del techo, sortean sin dificultad las escaleras que conducen al exterior del templo y al asomar por la puerta se desata el delirio: aplausos, vivas, latir de corazones, repique de campanas, músicas y cohetes, anárquicamente conjuntados, lanzaban al aire una sinfonía preciosa.

San Isidro está en la calle
todo Periana le espera,
se sabe a que hora sale
pero no  cuando regresa.

         La puerta de la iglesia esta repleta de público y sacos de trigo para ofrendar al Labrador, resultando muy difícil calcular si hay más personas o sacos de cereal.  Los presentes comentan lo bien adornado que va el trono y lo conjuntados por estatura que van sus portadores, a diferencia de otros años. En la explanadilla que da acceso al templo, los hombres de trono realizan varias levantadas a pulso del Santo lo que provoca el delirio de los asistentes. Los vivas y aplausos atronan  sin cesar.

Pronto lloverá en Periana
sin haber nubes en el cielo,
caerán mandas de trigo
sobre el Patrón del pueblo.

         San Isidro avanza, la emoción se palpa en el ambiente, casi todos los presentes se santigua a su paso, muchas lágrimas se contienen en los ojos y otras resbalan por las mejillas. El capataz señala una maniobra y el trono se coloca junto al balate de la iglesia. Aquí suelen echarle trigo al Santo las personas por cuyas casas no pasa la procesión, los que viven en el campo y los que vienen de fuera. El cielo viste de azul inmaculado, el sol brilla y calienta al igual que lo hace en las calurosas tardes veraniegas, y en Periana, el pueblo de San Isidro, cuando son las cuatro y cuarenta y siete minutos de la venturosa tarde del 15 de mayo de 2016, va a comenzar una lluvia de trigo que se prolongará hasta altas horas de la madrugada.  

Trigo para el Labrador.
Trigo para San Isidro.
Trigo para el Patrón.
En Periana llueve trigo.

         Un hombre joven, Rafael Martín Aranda “El Chico”, ha sido el afortunado de verter el primer saco de trigo sobre el trono del Patrón. Menester que repetirán perianenses de todas las edades y condición social, residentes en el pueblo o llegados de cualquier lugar de España o del extranjero, y algún que otro foráneo, hasta que el Milagroso San Isidro regresa a la iglesia.

He venido a cumplir
la manda prometida.
Promesa que hice llorando
y hoy pago con alegría.

         Son las siete menos diez de la tarde cuando la procesión abandona el balate de la iglesia, se coloca debajo del balcón de la que fue casa de Bartolomé. Lleva en la calle dos horas y dieciséis  minutos y apenas ha andado un centenar de metros. Continua su recorrido por la calles Iglesia y Rodríguez de La Fuente, y tras detenerse en quince balcones y una azotea para recibir ofrendas, la procesión llega a La Fuente.

Isidro llega a La Fuente
donde le espera su Esposa
y centenares de personas que
aguardan desde hace horas.

         En La Fuente, un año más, no cabe un alfiler, es imposible que puedan meterse tantas personas en tan pocos metros cuadrados. La expectación es máxima y los portadores de San Isidro, bajo la experta dirección de sus capataces: Enrique Avilés Zorrilla “Manina” y José Francisco Jiménez Zorrilla, no defraudan a los que aguardan: giros inverosímiles, subidas a pulso y ese mecer espiguero –privativo del Periana- que hace que trono de San Isidro se cimbree al igual que lo hacen las espigas antes de la siega.

         A las veintiuna cincuenta y cinco comienza la lluvia de trigo desde el balate de La Fuente, proseguirá la procesión por las calles Jazmín, Cerco, La Copa, Alta, Echegaray, Camino de Vélez, Paseo de Bellavista, Málaga e Iglesia, donde realizará cuarenta y cuatro paradas para recibir trigo. La última ofrenda de trigo al Santo Labrador, le fue realizada desde el balcón de Jesús Padilla Molina “Pailla”, a las a las tres menos diez de la madrugada.

San Isidro ha regresado
agradecido y dichoso,
al comprobar que en Periana
le siguen amando todos.

         La procesión salió de la iglesia a las dieciséis horas treinta y cuatro minutos, encerrándose a las tres y catorce minutos de la madrugada, es decir, que San Isidro procesionó diez horas y cuarenta minutos. En este tiempo realizó 63 paradas: en balates, balcones, azoteas y puertas para recibir trigo. Si el trayecto a recorrer es de 1082 metros, esto significa que anduvo 104,03 metros por hora. ¿Es la procesión de San Isidro en Periana la más lenta del mundo?

Se acabó la procesión.
La gente se ha marchado.
Para que vuelva San Isidro:
¡Dios mío, aún falta todo un año!


POSDATA: Nuestro Patrono tiene fama de milagroso, siendo incontables los milagros y prodigios que se le atribuyen, realizados en vida u obrados por su intercesión después de muerto, predominando los hidráulicos, concesión de lluvias tras rogativas,  y como sanador de enfermedades incurables.  Para su proceso de beatificación y canonización se presentaron 438. Como es de suponer,  aquí no están incluidos ninguno de los muchísimos que ha hecho en Periana, en aquella época, nuestro pueblo aún no existía.

A los muchos milagros realizados por San Isidro hay que añadir uno más, el que hizo, el domingo 15 de mayo de 2016, en Periana. Cuando la gente salía de la misa del Patrón, el badajo de una de las campanas de la iglesia se desprendió de ella y cayó al suelo, sin alcanzar a ninguna de las numerosas personas que allí había.

JOSÉ MANUEL FRÍAS RAYA



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