domingo, 13 de mayo de 2012

Pregón nº 25 realizado por D. Antonio Frías.


Una vez finalizado el Pasacalles de la Banda de Música Municipal de Periana, la Plaza de la Fuente acogió a centenares de personas que se congregaron para asistir al Tradicional Pregón de las Fiestas Patronales.


A las 21´30 horas aproximadamente, Francisco José García Mateos (Mayordomo de San Isidro 2012) dio la bienvenida a todos los vecinos y vecinas presentes en la Plaza. Recordó el nombre de los hombres y mujeres que han pregonado las Fiestas en Honor a San Isidro y la singularidad de cada uno de ellos.

Buenas noches vecinos y vecinas de Periana.

Un año más, y como viene siendo habitual, los Mayordomos de San Isidro os damos la bienvenida a la Fiesta en honor a nuestro Santo Patrón San Isidro.
Fiestas que deseamos que sean del agrado de todos los habitantes de nuestro pueblo y de todas las personas que vienen a visitarnos, ya que han sido preparadas desde la humildad, esfuerzo e ilusión para que el nombre de San Isidro y de Periana sean identificados con alegría y felicidad.

Desde hace algunos años, las Fiestas patronales de San Isidro han sido oficialmente inauguradas con el tradicional pregón que muchos de nuestro paisanos han preparado con emoción, y es que en el  2012, celebramos el 25 aniversario del primer pregón en Periana
Desde el año 1988, cuando nuestro paisano Don José Luis Navas Carrasco inició la trayectoria pregonera en nuestras fiestas, han sido muchos los nombres que nos han emocionado, nombres que, seguramente todos recordamos, como a:
Don Jose Luis Navas Carrasco
Don Carmelo Martínez Infante
Don Fernando Arcos
Don Rafael Núñez Ruiz
Don Miguel Blanca Gómez
 
En todos los pregones vividos, siempre hemos podido notar la añoranza que los pregoneros sienten por su tierra de origen, y es que es muy difícil no recordar el pueblo de Periana, y más en el mes de Mayo, de esta forma, agradecer también a:
Don Antonio Ruiz Torés
Don Antonio Moreno Zorrilla
Don Antonio Zorrilla Ruiz
Don Francisco Santos
Don Francisco Arrebola Larrubia

Muchos de nuestros pregoneros son recordados por su trayectoria profesional, pues tenemos el orgullo de haber contado con pregoneros profesores, periodistas, ingenieros, médicos, párrocos, entre otras profesiones, como pueden ser:
Don Juan Manuel Núñez Arrebola
Don José Luis Clavero Moreno
Don José Luis Clavero Toledo
Don Dionisio Camacho González
Doña Pilar Barroso García

Todos los pregones son diferentes,
Todos los pregones agradecidos por la gente
Ya sea hombre o mujer
Todo pregonero en Periana parece renacer
Hemos tenido pregones de todas clases
Emotivos, divertidos y audaces
Fijaros si hemos tenidos distintos tipos
Que hasta el pasado año alguien se atrevió
A realizar en verso su pregón.


Don José Antonio Guerrero Zorrilla
Don Jesús Isidoro Zorrilla Martín
Don Mercedes Alarcón Fernández
Don J. Manuel Zorrilla Barroso
Don José Manuel Frías Raya


Tras el pregón que posteriormente realizará nuestro amigo Antonio, hemos completado la lista de pregoneros de los últimos 25 años, lista que sin duda seguirá aumentando, y conseguirá emocionarnos a todos y a cada uno.
Ya para finalizar, agradecer enormemente al pueblo de Periana y sus aldeas la colaboración que siempre tienen con los Mayordomos de San Isidro, a los comercios que ayudan a este grupo de personas a organizar las fiestas, gracias al ayuntamiento de Periana por su colaboración y trabajo que realizan cada año.
También queremos dar la bienvenida e invitaros a que disfrutéis de las Fiestas a todas aquellas personas que viven con ilusión su primer San Isidro, como por ejemplo nuestro párroco Don Sergio Alin, que sin duda recordará su primer San Isidro en el pueblo de Periana con ilusión, alegría y devoción.

Doy paso a nuestro alcalde, Don Adolfo Moreno Carrera, quien realizará la presentación de nuestro pregonero.

Nada más que desearos que paséis unas felices Fiestas y ¡VIVA PERIANA! y ¡VIVA SAN ISIDRO!


El Alcalde de Periana, D. Adolfo Moreno Carrera, comenzó su elocución incidiendo en la gran labor que desempeñan, cada año, los Mayordomos y Mayordomas en la organización de las Fiestas Patronales.



Continuó presentando al Pregonero D. Antonio Frías Zorrilla, vecino natal de Periana y que actualmente reside con su familia en la provincia de Almería. El regidor municipal le agradeció su disponibilidad para pregonar las Fiestas de San Isidro 2012.
D. Antonio Frías Zorrilla comenzó su intervención dando la bienvenida a todos los asistentes y agradeciendo a los Mayordomos y Mayordomas que fuese designado Pregonero de San Isidro 2012.
En su Pregón se pudo diferenciar tres grandes bloques:
- Infancia: descendencia genealógica, domicilio en la Plaza de la Fuente, homenaje a sus amigos y amigas de la niñez con quienes jugaba, escolarización en el colegio y en el primer instituto de la localidad.
- Mejora en servicios e infraestructuras experimentada en Periana. Uso de las nuevas tecnologías.  
- San Isidro, Santo Patrón de Periana.



Pregón de la Fiesta de San Isidro de Periana 2012

Antonio Frías Zorrilla

Buenas noches paisanas, paisanos y visitantes. Bienvenidos a la Plaza de la Fuente, lugar entrañable y emblemático de nuestro pueblo.
Creo que el motivo de que yo esté esta noche aquí, de este lado del micrófono, es fruto de mi condición de perianense, de la amabilidad de los mayordomos y de la casualidad. No tengo más méritos que justifiquen el honor que me brindáis, dándome la oportunidad de dirigiros unas palabras, que han sido escritas más con el corazón que con la cabeza. Quiero pensar que esta situación se ha producido, como otras cosas en la vida, por azar. Hace dos años, el pregonero de esta fiesta fue un Zorrilla, el año pasado fue un Frías; pues bien, como yo tengo ambas condiciones, era muy probable que me tocara a mí este año, como así ha sido. Aquí estoy, feliz de compartir con vosotros este momento. La mayoría me conocéis por mi apodo, Antonio de la Purita, como mi padre. Pero también me reconozco si me llamáis Duardillo, Manchao, Zorrilla o Chupo, que son mis ramas genealógicas en el pueblo.
Vengo a reivindicar esta noche mi condición de hijo de este pueblo. No traigo título de propiedad material, mi título es de propiedad sentimental y colectiva, compartida con todos vosotros. Esta Plaza de la Fuente de Periana me pertenece y yo le pertenezco a ella. Yo nací en esta plaza y lo podéis tomar al pie de la letra. Una tarde de otoño, mi madre se encontraba barriendo su puerta, embarazada de mí, se sintió indispuesta y al rato doña Margarita cortaba el cordón umbilical que me unía a ella. Así, sin salir de esta plaza, empezó mi vida en este pueblo.
Voy a contaros una porción pequeña de la historia de nuestro pueblo a través de la mirada de un niño, que nació y se crió en él y cuyos recuerdos siempre le han acompañado, a pesar de llevar ya muchos años fuera. Espero que mis recuerdos sean buenos recuerdos para los que formáis parte de ellos.
 La Plaza de la Fuente es el núcleo físico del que surgió Periana hace más de dos siglos. En los años sesenta del siglo pasado este lugar era también el núcleo social de la vida del pueblo. En aquellos años, todavía el Arroyo de Cantarranas dividía al pueblo en dos partes, que solo podían franquearse por la carretera y por la fuente. Por aquí discurría toda la vida del pueblo y yo, que vivía en ella, podía observarla sin moverme de mi entorno más cercano.
Mis padres, Antonio de la Purita y María Zorrilla, tenían su negocio en esa esquina de abajo de esta plaza, una tienda de las de entonces, donde se vendía de todo y cuyo horario laboral no tenía más descanso que el domingo. Ahí crecimos mi hermana Puri y yo, entre sacos de grano, medidores de aceite y de petróleo y todo tipo de productos que se despachaban a granel, en cartuchos y pliegos de papel de estraza. Desde esa tienda, que era mi primer lugar de juegos, podía ver el fluir de personas y animales, que tenían el paso y la parada obligada en la Fuente. Recuerdo el tránsito de las piaras de cabras, de ovejas, de vacas o de cerdos que abrevaban en las pilas antes de salir a carear y cuando regresaban. Las bestias tenían una parada obligada en la fuente, cargadas de aceitunas, de avenate, de duraznos o algarrobas.
De los vecinos que conocí en mi infancia quedan muy pocos entre nosotros. Solo uno ha quedado indemne con el paso del tiempo; es un gañán de mediana edad, dueño de una yunta de bueyes, que anteponía la devoción a la obligación y, cuentan, que alguien le echaba una mano en la faena. Pasa desapercibido trescientos sesenta días del año, discreto, en su hornacina, y cinco días de cada año recobra todo el protagonismo en el pueblo.  El gañán Isidro es nuestro símbolo local.
Los niños de los sesenta íbamos a escuelas unitarias de primaria, yo pasé por la de don Francisco García y me cambiaron a la de don Francisco Guerrero. Todavía recuerdo las máximas que copiábamos cada mañana a primera hora. La que ellos nos aplicaban a nosotros era animarnos a seguir estudiando. Nuestra vida social tenía como escenario la calle, jugábamos a las bolas, los platillos, los trompos, la rueda, etc., no había máquinas con pantallas y botones. Al lado de mi casa, la bajada a la Plaza del Mercado y el Lavadero estaba empedrada, el emporlao llegó más tarde, y la recuerdo como un hervidero de niños jugando, bastaba con hacer un hoyo entre las piedras y un puñado de bolas para estar jugando hasta el anochecer, actividad que solo se interrumpía para merendar un hoyo de pan con aceite y azúcar.
De mi infancia recuerdo aquellos teléfonos con teclado de rueda y la centralita de clavijas, una comunicación triple que tengo asociada a la frase: “África, póngame con el uno cinco”. La llegada de la televisión marcó un hito, ésta vino a quitarle el puesto al cine de Periana, que ante tal competidora entró en decadencia y terminó desapareciendo. El primer televisor de ámbito público que yo recuerdo fue el del bar Los Nervios. Las colas de niños, venidos de todas partes, nos agolpábamos en el gran salón esperando los Chiripitifláuticos o las películas de Bonanza, el Virginiano o Tarzán. Con la televisión afloraron nuestros ídolos musicales, que emulábamos haciendo ruido con baterías de cartón y guitarras con elásticos, la música estaba en nuestra cabeza.
Los niños de los sesenta, en pueblos pequeños como el nuestro, teníamos un reto crucial para nuestras vidas. En Periana solo había educación primaria, que entonces llegaba hasta los diez  u once años; si querías seguir la educación secundaria tenías que irte de tu casa y de tu pueblo. Esta situación ya fue explicada en primera persona por un pregonero anterior, mi primo Manolo Zorrilla que, como tantos otros, fue un niño de los internados de aquellos años.
Pero la generación a la que yo pertenezco tuvo una situación distinta. Al final de los sesenta se construyó en Periana un edificio escolar nuevo, que se publicitó como instituto de educación secundaria, aunque técnicamente era una extensión del instituto Reyes Católicos de Vélez-Málaga. Esto convirtió a nuestra generación en la primera que podía realizar los estudios de secundaria sin salir de su pueblo. La ilusión que este hecho despertó en el pueblo fue enorme. El primer curso de bachillerato elemental comenzó en Periana con cuatro grupos y unos cien niños que procedían de todo el término municipal, desde Mondrón hasta La Venta Baja y desde Los Marines hasta La Muela y el Cortijo Blanco. Por primera vez estudiábamos asignaturas diferenciadas y se dotó de una plantilla de profesores especialistas. Pero aquella situación venía acompañada de algo que nadie nos dijo, ni a nosotros ni a nuestros padres. Fuimos la generación que ganó y perdió el instituto, porque después de esos primeros cien niños ya no se matricularon más en ese “instituto de Periana”. La razón fue que la Ley General de Educación de 1970 había extendido la educación primaria obligatoria hasta los 14 años, creando la Educación General Básica. Nosotros fuimos los últimos de un sistema escolar que cambiaba, pero tuvimos la suerte y fuimos los únicos en hacer el bachillerato elemental en nuestro pueblo. Digo esto en descargo de aquella generación de padres, los nuestros, que vieron como un triunfo el que llegara el instituto a nuestro pueblo y como una derrota el que solo duró cuatro años y tuvieron que enviar a sus hijos fuera para que continuaran los estudios de secundaria. Ellos no tuvieron la culpa, el motivo fue el cambio del sistema educativo. Como todos sabéis, el instituto de verdad, con continuidad, tardó casi veinte años en llegar a nuestro pueblo y ser el actual IES Alta Axarquía, donde han estudiado las últimas generaciones de perianenses.
Aquellos niños, de la generación del instituto, cambiamos los juegos en la calle por la pandilla de amigos y amigas. No había muchas opciones y teníamos que inventar nuestros lugares de ocio. Uno de esos lugares fue el Salón del Cura, donde pasamos largos ratos jugando al pingpong o las cartas y descubrimos los bailes al son de un tocadiscos. Después vinieron el teleclub y más tarde las discotecas. Recuerdo que, en esos años, las fiestas de San Isidro tenían un significado especial porque las vivíamos intensamente. Los paseos en las norias y las barquillas, las carreras de cintas a caballo y en bici, o el tiro al plato ocupaban las días de feria y la caseta del baile era el punto de encuentro de todos, para divertirnos hasta que el cuerpo aguantase.
Tuvimos que salir del pueblo a terminar el bachillerato y algunos lo hicimos en Vélez-Málaga, yendo y viniendo todos los días en un autobús de línea. Allí nos llegó el fin de la dictadura y los primeros cambios políticos que despertaban nuestra curiosidad. Desde entonces tengo una sensación que todavía me acompaña, hacer proyectos fuera, pero desear el regreso a mi pueblo.
Después llegaron para mí los estudios en la universidad de Granada, al tiempo que me echo novia en Periana. Termino la universidad y antes de casarme y formar una familia, participé en la segunda corporación local de la democracia en Periana, siendo alcalde Rafael Zorrilla. Pero todos estos proyectos cambiarían por uno nuevo, para el que yo me había preparado durante largo tiempo. Encuentro trabajo en Almería y me traslado allí, dejando en el pueblo a mi mujer y a mi primera hija. Hago proyectos fuera y sigo ligado a Periana.
Me he convertido en un perianense observador de su pueblo en la distancia. De eso os quiero hablar, de cómo veo a nuestro pueblo. Periana ha cambiado mucho y para bien, lo noto más desde que no vivo aquí. Si nos alejamos unos años, puedo decir que a este pueblo no lo reconoce ni la madre que lo parió.
Los logros son palpables, cuesta enumerarlos; se concretan en infraestructuras que lo embellecen y en servicios que mejoran la vida de sus habitantes. Es difícil hacer un recuento exhaustivo, pero… un instituto, una piscina y polideportivo, un gimnasio, un centro cultural, un centro de salud, un nuevo ayuntamiento, un teatro, un paseo, un parque de bomberos, un campo de fútbol, etc., qué duda cabe que han mejorado a este pueblo. El mérito es colectivo y a su logro han contribuido todos los alcaldes y sus corporaciones, desde las primeras, encabezadas por Rafael Zorrilla, hasta las últimas, por Adolfo Moreno.
Pero el pueblo no lo forman las plazas, los paseos, los edificios o las calles. El pueblo lo constituyen sus paisanos. Donde haya un perianense, allí está Periana. Lo que hagan sus habitantes es lo que forma el pueblo y le da vida. Por ello me llena de satisfacción comprobar que, además de cambiar la fisonomía de nuestro pueblo, ha cambiado también la actividad de los perianenses. Me alegra conocer la existencia de la asociación cultural Almazara, impulsada por Rafael Núñez con un magnífico equipo de colaboradores. Contando la historia y la actualidad de nuestro pueblo están haciendo historia. Me satisface conocer cada vez más proyectos culturales que implican a más personas y se plasman en una magnífica banda de música, grupos de baile, panda de verdiales, semana cultural, carnavales, día del aceite verdial…
Los tiempos cambian y las nuevas tecnologías nos traen otras formas de hacer pueblo. Los perianenses nos subimos a ese tren. Son muchos los sitios en internet que dan cuenta de ello, con personas como Gema Frías que, con su constante labor en la red, nos hace sentirnos más cerca de vosotros a los que vivimos fuera de nuestro pueblo.
Los tiempos cambian, y no corren buenos tiempos, como todos sabéis. Los impuestos, el paro, los recortes… nos están poniendo la vida más difícil. Antes os hablaba de los esfuerzos que hicimos los niños de mi generación para completar los estudios. Ahora quiero pediros a los padres y madres que tenéis hijos estudiando, que los animéis para que completen su educación secundaria, ellos tienen la ventaja de poder hacerlo sin irse de su casa. Y que luego los incentivéis para que continúen formándose, en la universidad o en la formación profesional, pero que completen una formación, es la mejor manera de ganarle la partida a esta situación de crisis
Los tiempos cambian, qué duda cabe, y esto afecta también a la fiesta de San Isidro. Para mí, San Isidro, más allá de su significado religioso, es un símbolo de identificación perianense. San Isidro y Periana forman un binomio de identidad cultural. Yo veo devoción y cultura, tradición y renovación, versatilidad e integración.
La fiesta de San Isidro es un espacio y un tiempo de encuentro, es una forma de convocarnos y decir ¡aquí estamos, un año más! Por eso es también un momento para acordarnos de aquellos que ya no están entre nosotros y con los que hemos compartido muchos sanisidros.
Esta fiesta se nutre de tradiciones, la misa, los mayordomos, la procesión, la ofrenda de trigo, la romería,… pero también incorpora nuevos componentes culturales, que dan cuenta de las inquietudes de los perianenses: bailes, actuaciones musicales, gastronomía,…
De todas las cualidades que podemos atribuir a esta fiesta, destaco su capacidad de integración. Permite participar a todos; unos cumplen y renuevan promesas, otros participan en las actividades lúdicas y culturales. La fiesta ha cambiado porque cambian las personas y los tiempos, pero sigue siendo la fiesta que integra a todos.
Es una fiesta del pueblo y para el pueblo. Preparada con el cariño y el esfuerzo que un grupo de perianenses han querido dedicar a su pueblo. La labor de los mayordomos es digna de todo elogio, merece nuestro reconocimiento y nuestra gratitud. Solo será recompensada cuando vean el fruto de sus desvelos reflejado en nuestras caras de felicidad durante estos días. Cuando os crucéis con ellos y con ellas, devolvedles una sonrisa, es el mejor pago que pueden recibir por su entrega a la fiesta.
Por unos días vamos a vivir la alegría del reencuentro con amigos y familiares, vamos a olvidarnos de la rutina, de la crisis y de todo lo que nos preocupa a diario.
Os convoco, un año más, a disfrutar de la fiesta del pueblo y pido que me acompañéis en esta convocatoria gritando:
¡Viva San Isidro!
¡Viva la fiesta del pueblo!
¡Viva Periana!




A la finalización del mismo, la Junta de Festejos le hizo entrega de una placa conmemorativa. Su mujer recibió un ramo de flores.




Todos los asistentes degustaron un exquisito ágape ofrecido por los Mayordomos y Mayordomas de San Isidro.







Desde distintos puntos de la geografía española se desplazaron para visitar su pueblo de Periana como es el caso de los Godoy que no se perdieron detalle de este San Isidro 2012.




Fotos realizadas en la noche del viernes con motivo del pregón 2012. En breve haremos un pequeño recorrido por los 25 pregoneros que componen este acontecimiento en Periana. Agradecer tantas y tantas muestras de cariño, en especial de todas esas familias que han viajado desde distintos puntos de la geografía española para reunirse y encontrarse nuevamente con sus raíces, con sus recuerdos y por hacerme participe de sus historias. Disfrutád de estas imágenes. Un abrazo a todos.

Textos: José Manuel Fernández Ortíz
Fotos: Gema Frías Luque

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