jueves, 18 de noviembre de 2010

25 de noviembre Día Internacional contra la violencia hacia las mujeres.

MANIFIESTO SUSCRITO POR LAS DIPUTACIONES ANDALUZAS Y POR LA
RED DE MUNICIPIOS POR LA IGUALDAD DE GENERO DE LA PROVINCIA DE MALAGA

25 DE NOVIEMBRE DE 2010
DIA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES

     La Violencia de Género hunde sus raíces en la desigualdad social entre hombres y mujeres. Se trata, por tanto, de un problema estructural, directamente vinculado al reparto de roles de género y al desequilibrio de poder entre ambos. Es la manifestación extrema de la desigualdad en el ámbito de la pareja, en la sociedad, en lo laboral, y tiene su origen en los valores que ha sustentado el patriarcado.

     Algunos hombres no aceptan negociar las relaciones personales desde el plano de la igualdad y cuando las mujeres quieren romper la relación o manifiestan su desacuerdo respecto a la misma, las amenazan, las coaccionan, las lesionan y hasta las matan.

     La violencia de género supone un abuso de la posición preponderante de los varones y constituye, al mismo tiempo, una manifestación y un instrumento para perpetuar la desigualdad. Por tanto, la única forma eficaz de prevenir la violencia contra las mujeres consiste en avanzar hacia la igualdad real de las personas.

     La violencia de género es un fenómeno mundial que se da independientemente del grado de desarrollo de los países, y que afecta a muchas mujeres, de distintas clases sociales, edades, etnias...: es muy complejo y, por tanto, muy difícil de erradicar.

     A pesar de los avances legislativos, con la normativa de igualdad andaluza (Ley 12/2007 de promoción de la igualdad y la Ley 13/2007 contra la Violencia de Género) y las leyes estatales (L.O.1/2004 de Medidas de Protección Integral de Víctimas de Violencia de Género y la Ley 3/2007 para la Igualdad efectiva), debemos tener en cuenta que las leyes por sí solas, no pueden cambiar lo aprendido a través de una socialización patriarcal y diferenciada por sexo.

     En los últimos años se ha conseguido una mayor concienciación social al respecto, pero aún quedan mensajes en las familias, en la educación, en los medios de comunicación, en la publicidad, que siguen transmitiendo una imagen de las mujeres que denigra profundamente su papel en la sociedad, que las sitúa en una posición de subordinación, las desprecia y las anula, que las hace responsable, incluso, de la violencia a la que son sometidas.

La responsabilidad es, en todo caso, del conjunto de la sociedad. La indiferencia ante la violencia de género es un obstáculo para acabar con ella.

Como dijo Elle Wiesel. Nobel de la Paz 1986: "Ante las atrocidades tenemos que tomar partido. El silencio estimula al verdugo"

Es evidente que cuando se conoce algún caso de violencia de género con resultado de muerte, hay un rechazo social generalizado sin embargo no hay una posición crítica basada en el conocimiento de este fenómeno, el rechazo es emocional, afectivo, pero no se reflexiona sobre el origen del mismo.

La educación en valores democráticos implica colocar el papel de las mujeres en el lugar que les corresponde. Se hace necesario un rechazo profundo de las ideas sexistas, así como de los estereotipos de género que están en la base de las conductas a modificar, cuando, además, es un problema que afecta gravemente a las hijas y los hijos.

Educar en igualdad es el camino más seguro para evitar los comportamientos machistas y las ideas sexistas que perpetúan la falsa creencia de superioridad del hombre sobre la mujer y el uso de la violencia como instrumento para ejercer el poder sobre ésta. La prevención y la educación deben ser los principales instrumentos en la lucha contra la violencia de género y una información adecuada, la mejor forma de concienciar a la población.

La igualdad real entre hombres y mujeres constituye la defensa más eficaz frente al abuso de poder. El poder de decisión de las mujeres, el que puedan participar en igualdad en los espacios públicos, la utilización de un lenguaje e imágenes que no atenten contra su dignidad y, en definitiva, una educación en valores contribuirá a ello. No hay que esperar a que la violencia se produzca, sino que se debe actuar cuando aparecen los primeros indicios.

Por todo lo anterior, las ocho Diputaciones Andaluzas y la Red de Municipios por la Igualdad de Género de la Provincia de Málaga , suscribimos este Manifiesto y nos comprometemos a seguir trabajando para la erradicación de este delito, que afecta al conjunto de la sociedad. Para ello, se debe crear un clima de tolerancia cero ante la violencia de género, de apoyo incondicional a las víctimas y de condena firme al agresor..

Por los buenos tratos
Por una sociedad entreiguales, sin lágrimas, sin heridas, sin privación de libertad, sin golpes.

Por una sociedad en la que existan unas relaciones responsables, compartidas y tolerantes, en las que las diferencias de sexo, género o raza no sean elementos de discriminación, sino de complementariedad y de desarrollo individual y social.

No hay comentarios:

Publicar un comentario