17/05/2026
La intensidad de las lluvias de este año hidrológico sigue deparando estampas inusitadas, incluso ya a mediados de mayo, a las puertas de la temporada alta. Una de ellas, que bien puede ser tomada como la parte por el todo en materia de la providencial evolución hidrológica de la provincia, es la que ofrece el nacimiento del Guaro, lo que se conoce como el 'reventón', un fenómeno que ocurre de cuando en cuando en esta zona de Periana y que alimenta el curso del río, que fluye aguas abajo hacia el embalse de La Viñuela. Este mismo miércoles por la mañana, el caudal con el que brotaba esta surgencia era más que apreciable.
En los dos últimos años, el reventón ha vuelto a producirse después de prácticamente ocho sin comparecer. Se trata de una zona caliza, vinculada al polje de Zafarraya. Es un sistema de acuíferos carbonatados. El terreno filtra mucho por sus fracturas y, cuando llega a su capacidad y se satura, rebosa con fuerza, por decirlo de alguna manera. Tradicionalmente, en este nacimiento del Guaro el agua se extrae con bombeos tanto para regar como para suministro a algunas zonas de Periana, pero ahora lo hace sin ayuda. El fenómeno, más allá de lo que implica, es un espectáculo digno de ver.
Es uno de los principales aportes al embalse de La Viñuela, que en 2024 estaba tan vacío que entró en fase muerta (el agua baja por debajo de las tomas) y hubo que instalar un sistema de bombas flotantes. Sin embargo, ahora el mayor pantano de la provincia alcanza un estado bien distinto: está al 93% y almacena nada menos que 153 hectómetros cúbicos. Es agua para mucho tiempo, teniendo en cuenta que el consumo urbano anual de la Axarquía es de unos 22 al año.
El segundo tras Guadalteba
La Viñuela es ahora mismo el segundo embalse que más agua almacena, sólo superado por el de Guadalteba, al que adelantó durante varias semanas esta primavera. Y es el único de los grandes que no ha tenido que desembalsar por llegar al límite de su capacidad durante estos últimos meses. Los tres del sistema Guadalhorce y el de La Concepción (entre Marbella e Istán) lo han tenido que hacer en tanta cantidad que se estima que han desaguado el equivalente a unos cuatro años de consumo en Málaga capital.
El embalse axárquico sigue recibiendo aportes superiores a los que pierde entre demanda, evaporación, caudales ecológicos y maniobras de mantenimiento. Y esta semana ha vuelto a ganar prácticamente 1 hectómetro cúbico, según los datos recogidos por la red Hidrosur.
La pesadilla de la sequía
Atrás quedan los duros momentos en los que la Axarquía tenía que recibir transferencias de agua desde Málaga capital, a través del bombeo de La Rosaleda, y tenía que fiar gran parte de su suministro a los pozos del río Chíllar. La comarca fue la que más tiempo se ha mantenido en nivel de sequía extrema, durante un ciclo que duró seis años hidrológicos.
La coyuntura es la misma aquí que en el resto de la provincia, con los embalses al 97% y 582 hectómetros cúbicos (en 2023 y 24 cayeron por debajo de los 100 y se encendieron todas las alertas hasta el punto de ponerse sobre la mesa la seria posibilidad de traer agua en barco). Es el mejor registro desde mayo de 2013, cuando superaron los 610 hectómetros cúbicos. Claro, que, entonces, se permitían otros volúmenes de llenado (ahora, por ejemplo, en Limonero y Casasola las normas de explotación son más exhaustivas y exigen más resguardos y lo mismo en La Concepción).

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