sábado, 28 de febrero de 2026

Periana celebra el Día de Andalucía con especial mención a deportistas locales.

 
























28/02/2026 - MANIFIESTO
Hoy nos reunimos para celebrar algo más que una fecha en el calendario. Celebramos nuestra identidad, nuestra historia, nuestra cultura y nuestro futuro. Celebramos el Día de Andalucía, una jornada que simboliza la voluntad de un pueblo de avanzar unido, de reconocerse en sus raíces y de construir su propio camino dentro de España y de Europa.

El 28 de febrero no es únicamente una conmemoración institucional; es la expresión democrática de una aspiración colectiva. En 1980, el pueblo andaluz habló con claridad y determinación. Aquella jornada histórica supuso la culminación de un proceso en el que Andalucía reivindicó su autonomía por la vía del artículo 151 de la Constitución Española, equiparándose así a otras comunidades históricas. Fue un momento de afirmación, de dignidad y de responsabilidad. Andalucía decidió ser protagonista de su propio destino.

Pero la importancia de este día no reside solo en el hecho político. Reside, sobre todo, en el significado profundo que tiene para nuestra conciencia colectiva. Celebrar el Día de Andalucía es reconocer el largo recorrido de un pueblo que ha sabido levantarse frente a las dificultades, que ha sabido transformar la adversidad en creatividad y que ha aportado al mundo una riqueza cultural extraordinaria.

Andalucía es cuna de civilizaciones. Por nuestra tierra han pasado tartesios, fenicios, romanos, visigodos y musulmanes. Cada cultura dejó su huella en nuestro patrimonio, en nuestra arquitectura, en nuestro idioma y en nuestra forma de entender la vida. Somos herederos de esa diversidad histórica que nos ha convertido en un territorio abierto, mestizo y profundamente universal.

Celebrar el Día de Andalucía es también reivindicar esa convivencia histórica. Nuestra comunidad ha sido cruce de caminos, espacio de intercambio y lugar de encuentro entre culturas. Y esa tradición de apertura sigue siendo hoy una de nuestras grandes fortalezas. En un mundo donde a veces predominan los muros y las divisiones, Andalucía representa el diálogo, la hospitalidad y el respeto.

Nuestra cultura es uno de los pilares fundamentales de nuestra identidad. El flamenco, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, es una expresión artística que nace del alma de nuestra tierra. Nuestra literatura, desde Antonio Machado hasta Federico García Lorca, ha proyectado la sensibilidad andaluza más allá de nuestras fronteras. Nuestra música, nuestras fiestas, nuestras tradiciones populares y nuestro folclore forman parte de un legado que nos define y que debemos proteger.

Pero Andalucía no es solo pasado. Andalucía es presente y es futuro. Es una comunidad dinámica, con talento, con capacidad de innovación y con un enorme potencial humano. Nuestras universidades, nuestros centros de investigación, nuestros agricultores, nuestros empresarios y nuestros trabajadores contribuyen cada día al desarrollo económico y social de nuestra tierra.

Celebrar el Día de Andalucía es también reconocer el esfuerzo de generaciones que han trabajado con sacrificio para mejorar las condiciones de vida. No podemos olvidar que nuestra historia reciente ha estado marcada por importantes desafíos: el desempleo, la emigración, las desigualdades estructurales. Muchas familias andaluzas tuvieron que marcharse lejos buscando oportunidades. Sin embargo, nunca perdieron el vínculo con su tierra. Y ese espíritu de superación forma parte esencial de nuestra identidad.

El 28 de febrero es una oportunidad para reflexionar sobre lo que hemos conseguido y sobre lo que aún debemos mejorar. La autonomía nos dio herramientas para gestionar nuestras competencias, para diseñar políticas públicas adaptadas a nuestra realidad y para fortalecer nuestros servicios públicos. La educación, la sanidad, la cultura y el bienestar social son conquistas que debemos defender y seguir perfeccionando.

Celebrar el Día de Andalucía es también un acto de responsabilidad colectiva. No basta con sentir orgullo; debemos comprometernos con el progreso de nuestra comunidad. La igualdad de oportunidades, la cohesión territorial, el desarrollo sostenible y la justicia social son objetivos que deben guiar nuestro camino.

En este sentido, los municipios desempeñan un papel fundamental. Es en los pueblos y en las ciudades donde se vive Andalucía en su forma más auténtica. Es en nuestros barrios, en nuestras plazas y en nuestros salones de actos donde se construye la convivencia diaria. La celebración de este día en el ámbito local tiene un valor especial, porque acerca la historia y los valores andaluces a la ciudadanía de manera directa y participativa.

El Día de Andalucía nos invita también a fortalecer el sentimiento de pertenencia desde el respeto y la diversidad. Andalucía es plural. Cada provincia tiene su carácter, cada comarca su singularidad y cada municipio su propia identidad. Esa diversidad interna es una riqueza que debemos preservar, porque en ella reside la fuerza de nuestro conjunto.

Hoy, más que nunca, debemos transmitir a las nuevas generaciones el significado de esta fecha. Los jóvenes deben conocer la historia del 28 de febrero, comprender el esfuerzo que supuso alcanzar la autonomía y valorar los derechos y libertades de los que disfrutan. La memoria democrática es una herramienta esencial para construir ciudadanía.

Celebrar el Día de Andalucía es, en definitiva, celebrar los valores que nos unen: la solidaridad, el trabajo, la creatividad, la hospitalidad y la esperanza. Es reafirmar que somos parte de un proyecto común que mira al futuro sin renunciar a sus raíces.

Andalucía ha demostrado a lo largo de su historia que sabe reinventarse. Ha pasado de ser una tierra asociada a estereotipos simplistas a convertirse en una comunidad moderna, competitiva y abierta al mundo. Nuestro sector agroalimentario es referente internacional; nuestro turismo es motor económico; nuestra cultura es marca universal.

Pero más allá de los datos y las cifras, lo que verdaderamente define a Andalucía es su gente. El carácter cercano, la capacidad de acogida, la alegría compartida incluso en los momentos difíciles. Esa forma de entender la vida que combina esfuerzo y celebración, compromiso y humanidad.

El 28 de febrero es, por tanto, un día para sentir orgullo, pero también para renovar nuestro compromiso con el futuro. Debemos seguir trabajando por una Andalucía más próspera, más justa y más cohesionada. Una Andalucía que no deje a nadie atrás.

Celebrar este día es también reconocer la importancia de la convivencia. En tiempos de incertidumbre global, nuestras tradiciones y nuestros símbolos —la bandera blanca y verde, el himno, el escudo— nos recuerdan que compartimos un proyecto común basado en la paz y en la esperanza, tal y como proclama nuestro himno: “Andaluces, levantaos”.

Levantarse no significa confrontar; significa avanzar, construir, mejorar. Significa asumir la responsabilidad de dejar a las próximas generaciones una tierra más fuerte y más solidaria.

Hoy, al celebrar el Día de Andalucía, reafirmamos nuestro compromiso con nuestra historia y con nuestro porvenir. Celebramos lo que somos y lo que aspiramos a ser. Celebramos nuestra identidad sin excluir, nuestro orgullo sin arrogancia, nuestra tradición sin inmovilismo.

Que esta jornada sirva para reforzar los lazos que nos unen, para compartir cultura, música y convivencia, y para recordar que Andalucía es mucho más que un territorio: es una forma de sentir y de vivir.

Feliz Día de Andalucía.

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