La historia reciente de un municipio también se construye a través de aquellas iniciativas que, aunque hayan transcurrido casi tres décadas, permanecen en la memoria de sus vecinos. En Periana, Alfarnate y Alfarnatejo, en los años 1996/1997 estuvieron marcados, entre otras actuaciones, por la puesta en marcha de tres Escuelas Taller dedicadas a: forja y cerrajería siendo su profesor (José Francisco Benítez Luque), jardinería y albañilería.
Aquellas Escuelas Taller constituyeron una importante oportunidad de formación para los jóvenes de nuestra localidad. A través de ellas, numerosos alumnos pudieron aprender un oficio, adquirir conocimientos prácticos y acercarse al mundo laboral, en un momento de sus vidas en el que contar con una preparación profesional podía marcar la diferencia a la hora de afrontar su futuro.
Pero el valor de aquellas iniciativas fue mucho más allá de la propia formación. Los conocimientos adquiridos por los alumnos se fueron materializando en diferentes trabajos y actuaciones que contribuyeron a mejorar espacios públicos y elementos del municipio, dejando también una huella visible en Periana y en localidades de su entorno.
Una de las características que definieron aquellas Escuelas Taller fue precisamente su carácter práctico. Los jóvenes no solo aprendían en las aulas, sino que tenían la oportunidad de poner en práctica sus conocimientos mediante trabajos reales.
Entre las actuaciones que permanecen en el recuerdo se encuentra la realización de las barandas de la carretera de Torre del Mar, trabajos vinculados a la formación de los alumnos de carpintería metálica.
En esta misma actuación participaron también los alumnos de albañilería, encargados de la ejecución de los muros. De esta manera, distintas especialidades formativas podían complementarse en un mismo proyecto, permitiendo a los jóvenes conocer de primera mano las responsabilidades y dinámicas propias de un trabajo profesional. Trabajaron además en la reconstrucción y embellecimiento de la Fuente, un espacio emblemático de nuestra localidad.
Aquellas actuaciones representaban, por tanto, una experiencia de aprendizaje especialmente valiosa: los alumnos podían comprobar cómo los conocimientos adquiridos se transformaban en trabajos concretos y útiles para el municipio.
La Escuela Taller de jardinería desarrolló igualmente numerosas actuaciones relacionadas con el embellecimiento y mantenimiento de los espacios de Periana.
Entre ellas destaca la siembra de pascueros con motivo de la Navidad, una actividad que permitió a los alumnos adquirir conocimientos relacionados con el cultivo y cuidado de estas plantas y que, al mismo tiempo, contribuía a dar un carácter especial a las calles y espacios del municipio durante las fiestas navideñas.
También se llevó a cabo la colocación de macetas en las fachadas de las viviendas, una iniciativa que contribuía al embellecimiento de las calles y que entroncaba con una tradición muy arraigada en nuestros pueblos: el cuidado de las fachadas, balcones y espacios exteriores mediante plantas y flores.
Los alumnos participaron asimismo en diferentes trabajos de adecentamiento y mejora de jardines, ampliando las plantaciones existentes y contribuyendo a la conservación y mejora de espacios destinados al disfrute de los vecinos.
Entre estas actuaciones destaca el trabajo realizado en el parque del Cerro, donde se ampliaron las zonas de plantación y se mejoró el entorno ajardinado.
El trabajo desarrollado por las Escuelas Taller no quedó circunscrito exclusivamente a nuestro municipio.
Entre las actuaciones realizadas durante aquel periodo se encuentra la plantación de pinos en Alfarnate, una experiencia que permitió a los alumnos desarrollar trabajos relacionados con la naturaleza, la plantación y el cuidado del entorno.
Estas actuaciones reflejan el carácter abierto y práctico de aquellos programas de formación, en los que los jóvenes podían adquirir experiencia en diferentes escenarios y afrontar trabajos que les ayudaban a familiarizarse con las exigencias de un oficio.
Sin embargo, al recordar hoy las Escuelas Taller de Periana, el elemento más importante no son únicamente las obras realizadas.
Lo verdaderamente significativo son los jóvenes que pasaron por ellas.
Para muchos de aquellos alumnos, aquella formación supuso su primer contacto con un oficio y con el mundo profesional. Algunos de ellos continuarían posteriormente desarrollando su vida laboral en ámbitos relacionados con la formación que habían recibido, mientras que para otros aquellos conocimientos serían una herramienta que les acompañaría en diferentes etapas de su trayectoria.
Las Escuelas Taller ofrecieron algo que va mucho más allá de un aprendizaje concreto: una oportunidad para adquirir confianza, responsabilidad, experiencia y conocimientos que podían ser utilizados en el futuro.
Por ello, recordar a quienes participaron en aquellas iniciativas significa también reconocer el esfuerzo de toda una generación de jóvenes que aprendió trabajando y que, al mismo tiempo, contribuyó con su esfuerzo a mejorar su pueblo.
Con el paso del tiempo, algunas de aquellas actuaciones pueden haberse transformado, renovado o incluso desaparecido. Otras, sin embargo, permanecen como parte del paisaje y de la memoria de Periana.
Pero incluso cuando una obra ya no está presente físicamente, permanece el recuerdo de quienes la hicieron posible.
Las barandas, los muros, los jardines, las plantaciones, las macetas y los árboles fueron el resultado visible de una experiencia que tuvo como protagonistas a los jóvenes de Periana.
Por eso, recuperar la historia de las Escuelas Taller supone también recuperar una parte de la memoria colectiva de nuestro municipio.
Es recordar una época en la que la formación profesional estaba estrechamente vinculada al trabajo práctico y al servicio a la comunidad. Una época en la que los jóvenes podían aprender un oficio mientras participaban directamente en la mejora de su pueblo.
Casi treinta años después, las Escuelas Taller de carpintería metálica, jardinería y albañilería forman parte de la historia reciente de Periana.
Su legado está en los conocimientos que adquirieron aquellos jóvenes, en las trayectorias profesionales que comenzaron a construir y en las actuaciones que realizaron en nuestro municipio y en su entorno.
Por ello, desde una perspectiva de memoria histórica local, resulta importante conservar y poner en valor el recuerdo de aquellas iniciativas y de todas las personas que participaron en ellas: alumnos, profesores, responsables y cuantos hicieron posible su desarrollo.
Porque la historia de Periana no solo se encuentra en sus grandes acontecimientos. También está en las pequeñas historias de sus vecinos, en los proyectos que transformaron el municipio y, especialmente, en las oportunidades que ayudaron a una generación de jóvenes a construir su futuro.
Las Escuelas Taller de aquellos años representan, en definitiva, un capítulo de nuestra historia local en el que formación, juventud, trabajo y compromiso con el municipio caminaron juntos.
Un recuerdo que merece ser conservado y transmitido a las nuevas generaciones como parte del patrimonio humano y social de Periana.




























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