En el año 1992 comenzó en Periana una experiencia de gran importancia para la formación y el futuro de muchos jóvenes del municipio: Escuela Taller “La Torca”, que permaneció activa durante dos años y que supuso una oportunidad de aprendizaje, formación y acercamiento al mundo laboral para toda una generación, añadir que fue la primera escuela taller que se desarrolló en Periana.
La Escuela Taller estaba organizada en diferentes módulos formativos, combinando de manera muy acertada la formación teórica con la práctica, un modelo que permitía al alumnado adquirir conocimientos, pero también aprender un oficio directamente sobre el terreno y participando en trabajos reales que repercutían en beneficio del propio municipio.
Uno de los módulos era el de Jardinería, cuyo monitor de formación teórica era Antonio Pareja, acompañado en la formación práctica por José Martín Villanueva. Dentro de este módulo se desarrollaron diferentes trabajos, entre ellos la planificación del jardín del antiguo Ayuntamiento de Periana, actual Centro Cultural, contribuyendo así a mejorar y embellecer un espacio emblemático del municipio.
Otro de los módulos era el de Albañilería, el módulo de formación lo llevó a cabo Rafael Peláez, con Ignacio Camacho como monitor de prácticas, por problemas de salud lo sustituyó su hijo y finalmente sería Antonio Palomo quien acabaría la práctica. El alumnado tuvo la oportunidad de participar en importantes actuaciones y obras, adquiriendo conocimientos directamente relacionados con el oficio y aprendiendo a desenvolverse en un entorno de trabajo real, obras como la poza de Baños de Vilo o el Lavadero Municipal son obras que quedarán en el recuerdo de todos.
También formaban parte de la Escuela Taller los módulos de Turismo Rural y Medioambiente, dirigidos por Carmen llevaría a cabo la formación y la práctica estuvo a cargo de Antonio Pareja, que aportaron al alumnado conocimientos relacionados con el entorno, la naturaleza y las posibilidades que ofrecían estos ámbitos para el desarrollo personal y profesional de los jóvenes.
Al frente de la Escuela Taller se encontraba su director, Rafael Peláez, mientras que las labores administrativas estaban a cargo de Rafael García, formando parte de un equipo que hizo posible el funcionamiento de este proyecto formativo durante aquellos dos años.
Uno de los aspectos más significativos de la Escuela Taller “La Torca” fue que la formación no se limitaba a las aulas. La teoría y la práctica iban de la mano. Los jóvenes aprendían los fundamentos de cada especialidad y, posteriormente, podían poner esos conocimientos en práctica mediante trabajos y actuaciones concretas. De esta manera, la formación adquiría un sentido mucho más cercano y útil, preparando al alumnado para enfrentarse posteriormente al mundo laboral con mayores conocimientos, experiencia y confianza.
Entre las actuaciones realizadas destacan las obras de reconstrucción de la poza de los Baños de Vilo y los trabajos llevados a cabo en el lavadero municipal, como puede apreciarse en las imágenes que acompañan este recuerdo. Son actuaciones que, además de formar a los jóvenes, dejaron una huella física en el patrimonio y en los espacios públicos de Periana.
La importancia de aquella Escuela Taller fue, por tanto, doble. Por una parte, permitió recuperar y mejorar diferentes espacios del municipio mediante el trabajo realizado por el propio alumnado. Pero, sobre todo, tuvo una enorme importancia desde el punto de vista humano y formativo.
Para muchos de aquellos jóvenes, la Escuela Taller representó su primer contacto con una formación profesional, con un oficio y con unas responsabilidades semejantes a las que posteriormente encontrarían en el mundo laboral. Aprendieron a trabajar en equipo, a cumplir horarios y responsabilidades, a utilizar herramientas y materiales, a resolver problemas y, algo fundamental, a valorar el esfuerzo y el trabajo bien hecho.
La formación teórica les proporcionó conocimientos y fundamentos; la formación práctica les permitió convertir esos conocimientos en experiencia. Ambas fueron necesarias para que muchos de aquellos jóvenes descubrieran capacidades y posibilidades que quizá hasta entonces desconocían.
Además, iniciativas como esta contribuían a que la juventud pudiera formarse sin tener que abandonar su entorno, ofreciendo alternativas y nuevas expectativas de futuro. En una época en la que las posibilidades de acceso a una formación especializada podían ser mucho más limitadas, contar en Periana con una Escuela Taller supuso una oportunidad especialmente valiosa.
Hoy, cuando han pasado más de tres décadas desde aquel año 1992, la Escuela Taller “La Torca” forma parte de la memoria de Periana. Las obras realizadas permanecen como testimonio de aquel proyecto, pero el verdadero legado de la Escuela Taller está en las personas que pasaron por sus aulas y talleres, en los conocimientos que adquirieron y en las experiencias que les acompañaron durante su vida profesional y personal.
Recordar aquella Escuela Taller es recordar también una época en la que formar a los jóvenes significaba ofrecerles herramientas para construir su propio futuro. “La Torca” no solo enseñó jardinería, albañilería, turismo rural o medioambiente; enseñó también responsabilidad, compañerismo, esfuerzo y compromiso.
Por ello, recuperar hoy la historia de la Escuela Taller “La Torca” es una forma de reconocer el trabajo de sus responsables y monitores, pero también de rendir homenaje a todos aquellos jóvenes que participaron en ella y que, con su esfuerzo y aprendizaje, contribuyeron al mismo tiempo a mejorar distintos espacios de Periana.
La formación teórica aportó conocimientos; la práctica aportó experiencia; y ambas juntas ofrecieron a muchos jóvenes una oportunidad para mirar hacia el futuro con más preparación y nuevas posibilidades. Ese fue, sin duda, uno de los grandes valores de la Escuela Taller “La Torca”.



































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