
Hoy es un día especial, no solo por la conmemoración del Día de la Mujer Trabajadora, sino porque se rinde homenaje a una mujer cuya vida ha estado marcada por el compromiso, el amor y la responsabilidad. Este reconocimiento no solo la celebra a ella, sino que también representa a tantas mujeres de este pueblo que, con esfuerzo y dedicación, han construido caminos llenos de dignidad. Mujeres fuertes, luchadoras y trabajadoras que merecen ser visibles.
En esta ocasión, el homenaje recae en María del Carmen Carrera Vegas, quien lo recibe con la humildad que siempre la ha caracterizado, pero también como símbolo de todas aquellas mujeres que han dedicado su vida a la enseñanza. Para sus hijos, este reconocimiento no hace más que confirmar lo que siempre han sabido: que su madre ha sido ejemplo de entrega y generosidad, incluso cuando eso implicaba dejarse a sí misma en segundo plano. Le agradecen todo lo que les ha dado, incluso aquello que supuso renuncias silenciosas.
Quienes la conocen saben que su vida no se define por títulos ni cargos. Su historia se ha construido en lo cotidiano: en el aula, en su hogar y en el cuidado constante de los suyos. Ha sido maestra, sí, pero antes que eso ha sido ejemplo. Ejemplo de constancia, de esfuerzo y de un corazón entregado a los demás. Su vocación no se limitó a enseñar contenidos, sino que fue mucho más allá: acompañó, escuchó, cuidó y sembró valores en cada niño y niña que pasó por sus manos.
A lo largo de su trayectoria, nunca perdió la ilusión ni el compromiso, aunque el camino no siempre fue fácil. Hubo sacrificios, momentos en los que no pudo estar presente físicamente con su familia, pero nunca dejó de estar en lo esencial. Porque la presencia no se mide en kilómetros, sino en amor, y de eso nunca faltó.
En su historia hay figuras imprescindibles, como la de su hermana mayor, Cecilia. Ella fue un pilar fundamental, quien creyó en sus posibilidades y la apoyó para que pudiera estudiar y tener oportunidades. Ese gesto de generosidad marcó un antes y un después, demostrando que muchas veces, detrás de una mujer fuerte, hay otra mujer que la sostuvo. Su familia le agradece profundamente ese acompañamiento constante, así como el cariño y cuidado que brindó en momentos importantes de la infancia.
Nacida en diciembre de 1960, en el seno de una familia humilde y trabajadora, fue la menor de tres hermanos. Desde joven comprendió el valor del esfuerzo y la responsabilidad. Para poder estudiar, tuvo que salir de casa, regresando solo algunos fines de semana, mientras contribuía también a la economía familiar. Con el tiempo, conoció a quien sería su compañero de vida, con quien formó una familia y tuvo dos hijos. Finalmente, logró completar su formación como maestra, dedicando su vida a una profesión que reflejaba su vocación de servicio.
Si hubiera que resumir su historia en una palabra, sería resiliencia: la capacidad de seguir adelante, adaptarse y construir su camino a pesar de las dificultades.
Antes de conseguir su plaza definitiva, obtuvo la segunda mejor nota de Andalucía, pero pasó muchos años como interina. Durante ese tiempo trabajó en numerosos colegios, viviendo en una constante incertidumbre, adaptándose a cambios continuos, desplazándose de un lugar a otro y empezando de nuevo una y otra vez. Esa etapa exigió fortaleza y valentía.
Aunque siempre fue capaz de enfrentarse a grandes retos por su familia, tenía un miedo que la acompañó durante años: el de conducir. En ese aspecto, su marido fue un apoyo fundamental, recorriendo diariamente grandes distancias para que ella pudiera ejercer su trabajo. Su esfuerzo silencioso fue clave para que ella pudiera desarrollar su vocación. Su familia reconoce en él no solo a un gran compañero de vida, sino también a un padre y abuelo ejemplar.
El trabajo de María del Carmen nunca terminaba al salir del aula. Ser una maestra comprometida implicaba continuar en casa, preparando clases, atendiendo necesidades y dando siempre un poco más. A la vez, asumía su papel como madre, algo que no siempre resulta fácil cuando se compagina con la vida laboral. Hubo sacrificios, falta de descanso y momentos en los que priorizó a los demás por encima de sí misma.
También fue hija, y de las que entienden el cuidado como un acto de amor sin límites. Estuvo al lado de sus padres hasta el final, con paciencia, respeto y entrega absoluta. Sin quejas, sin buscar reconocimiento, simplemente estando cuando hacía falta.
Por eso, este homenaje no es solo por su labor como maestra, sino por su trayectoria como mujer. Porque ese trabajo invisible, el de cuidar, sostener y acompañar, también es una forma inmensa de trabajo, aunque no siempre sea reconocido.
A lo largo de los años, ha formado a cientos de alumnos, despertado vocaciones y dejado huella en muchas vidas. Pero su enseñanza más importante no estuvo en los libros ni en la pizarra, sino en su propio ejemplo. En casa enseñó que el trabajo es dignidad, que el esfuerzo honra lo que se hace y que cuidar es una de las formas más puras de amor.
Hoy recibe un aplauso público que sin duda merece, pero su familia quiere recordarle que ese aplauso ha existido siempre, aunque haya sido en silencio. Cada vez que la vieron levantarse cansada y seguir adelante, cada vez que después de un día de trabajo encontraba fuerzas para escuchar, cada vez que cuidó con ternura infinita a los suyos o renunció a algo propio sin dramatismo.
No solo ha sido una madre excepcional, sino que hoy también es una abuela maravillosa. Es la raíz que sostiene a su familia, quien les recuerda de dónde vienen y les ha enseñado quiénes son. Si hoy sus hijos están orgullosos, es porque ella les enseñó primero a ser personas.
Gracias por su trabajo, por su ejemplo y por su amor incondicional. Gracias, mamá. Te queremos.




HOMENAJE DÍA DE LA MUJER: LAURA ORTIGOSA GARCÍA
Para conmemorar el Día de la Mujer (8 de marzo), quiero dedicar unas palabras muy especiales a mi hermana.
Quienes la conocen saben que es una persona muy alegre, simpática y cercana. Siempre tiene una sonrisa en la cara, una palabra amable y una forma tan bonita de tratar a la gente, que hace que todos se sientan bien a tu lado.
Pero, además de tu gran corazón, eres muy trabajadora y luchadora. Cada día te levantas con esfuerzo y dedicación para trabajar en la tienda que tanto has deseado, y en la que familiares y clientes te han apoyado. Detrás de cada jornada hay horas y horas de trabajo, constancia y muchas ganas de salir adelante.
Pero si hay algo que realmente te hace admirable es tu FUERZA. Nos has demostrado que la vida se debe afrontar con alegría, con coraje y con una gran sonrisa, incluso cuando el camino no es fácil.
Para mí, y para muchas personas, eres un orgullo, una inspiración y una mujer maravillosa.
Hoy quiero darte las gracias por ser como eres, por tu lucha diaria, por enseñarnos tanto cada día y por recordarnos que la fuerza de una mujer no tiene límites ni obstáculos. Feliz Día de la Mujer. Miércoles, 11 de marzo de 2026



Mónica Moreno Pérez, reconocida como “Mujer del Año 2026” en representación de Periana
Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, el municipio de Periana ha distinguido a Mónica Moreno Pérez como “Mujer del Año 2026”, en reconocimiento a una trayectoria marcada por el esfuerzo, la constancia y el compromiso con su entorno.
Desde muy pequeña, Mónica Moreno aprendió el valor del trabajo ayudando a su familia, tanto en las labores del campo como en la carnicería fundada por su madre. Aquellos primeros años forjaron una personalidad basada en la responsabilidad, la dedicación y el espíritu de superación.
Vecina de Periana desde hace años y madre de dos hijos, ha desarrollado gran parte de su vida laboral en el ámbito del comercio local. Durante 25 años trabajó en el supermercado familiar de sus suegros, donde se ganó el cariño y el respeto de clientes y vecinos gracias a su cercanía, amabilidad y entrega diaria.
Actualmente, Mónica Moreno se dedica al sector del turismo rural, una etapa que afronta con la misma ilusión, constancia y capacidad de trabajo que han guiado su trayectoria personal y profesional. Su adaptación a nuevos retos refleja su carácter emprendedor y su firme compromiso con el desarrollo local.
Este reconocimiento pone en valor no solo su historia personal, sino también la de tantas mujeres que, desde el trabajo diario y muchas veces silencioso, contribuyen al crecimiento de sus comunidades.
El Ayuntamiento de Periana, a través de este galardón, destaca el ejemplo de vida de Mónica Moreno Pérez, símbolo de esfuerzo, cercanía y dedicación, valores que representan a la mujer trabajadora en el presente y futuro del municipio.








LAS MEJORES IMÁGENES DEL DÍA DE LA MUJER 2026.