lunes, 17 de noviembre de 2008
Concierto de EMBOSKADA
jueves, 13 de noviembre de 2008
Serie Romances III

¿pero tú no la conoces?,
si es artista y cordobesa,
con andares de gitana.
Vistes como una marquesa,
y andas como una sultana,
si la vieras a caballo,
yo en Córdoba la encontré.
¿En Córdoba? Sí, allí fue,
cuando en la feria de mayo,
las treinta mulas compré,
comentando la corrida,
en la que Antonio Cañero,
sacando su jaca herida,
puso el rejón más certero,
que había puesto en su vida.
Estábamos Pepe Gil,
Paco el de Puente Genil,
y el niño sabio de Lora,
y en la puerta del mercantil,
tomando una de pastora.
Qué de trajes, cuanta alegría,
aquel bullir no cesa,
a donde contribuía,
la gracia y soberanía,
de la mujer cordobesa.
Entre tanta animación,
un grito de admiración,
alarmó a la gente seria,
cuando por la Concepción,
se vio asomar a la feria,
El cuerpo más soberano,
más gallardo y más serrano,
que viera del sol la luz,
sobre un potro jerezano.
Del mejor porte andaluz,
vaya mujer con hechura,
luciendo un traje campero,
de vistosas colgaduras,
que sólo le iguala el cielo.
Ángel que tenga su cara,
no tiene Dios en el cielo,
en su hermosura tan rara,
que si un ángel la mirara,
los demás sentirían celos.
Era arrogante y morena,
y el pelo como la pena,
que desgarra las entrañas,
y llevaba las pestañas,
de la propia macarena.
Era tanta su destreza,
para montar en la jaca,
que entre todas las mujeres,
ella sola se destaca.
Fíjate si llevaría,
el potro con gallardía,
cuando hasta el propio Cañero,
tiró a su paso el sombrero,
diciéndole una alegría.
Mezcla de gitana y reina,
llegó entre palmas y olés,
espuelas de oro en tus pies,
y por corona y por peina,
un sombrero cordobés.
Aquella mujer preciosa,
de hermosura tan completa,
se iba meciendo orgullosa,
como en la mejor maceta,
se mece la mejor rosa.
Preso quedé en su mirar,
como el día la aurora,
y estoy tan esclavo ahora,
como la perla que llora,
su esclavitud en el mar.
Sé que no me pertenece,
que no es de mi condición,
pero ya no hay solución,
porque el hombre siempre obedece,
cuando manda el corazón.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Serie Romances II

que una moza casadera,
no debe de estar en la era,
si falta el sol en el cielo.
Tu hogar estará apagado,
y el mozo que haya contigo,
le está devorando el trigo,
la yunta que tu abandonas.
Mira que está anocheciendo,
y en la ribera lejana,
ya se oyen cantar las ranas,
y están las aves durmiendo.
Que tocan a la oración,
y hay gentes murmuradoras,
cuyos ojos a esas horas,
cristales de aumento son.
Es que los oscureceres,
son unas horas menguadas,
que han hecho ya desgraciadas,
a muchas pobres mujeres.
Mira chiquilla que ha sido,
la tarde muy bochornosa,
y va a ser fresca y hermosa,
la noche que ha podido.
Y está tu galán delante,
y está tu hermanillo ausente,
y está la luna en menguante,
y el amor está en creciente.
Y a la débil luz yo creo,
que sola a salir no atinas,
del laberinto de hacinas,
en que metida te veo.
Tal vez si el mozo me oyera,
pensará que esto es profecía,
creyera que tengo envidia,
o que celos tengo dijera.
Pues con la venda de amor,
no viera que soy un viejo,
que solo con un consejo,
puedo acercarme a tu amor.
Vete muchacha y no quieras,
llorar prematuros gozos,
que sé lo que son los mozos,
y sé lo que son las eras.
martes, 11 de noviembre de 2008
Coplillas de Humor
y sin embargo llovía,
cantaba una rana muerta,
en una alberca vacía.
Marco se casó en Segovia,
manco, tuerto y jorobado,
que tal sería la novia,
que Marco salió engañao.
Yo me subí a un tomillo,
huyendo de la humedad,
el troncón lo royó un grillo,
al suelo vine a parar,
y me lastimé un tobillo.
Mi madre me lo decía,
Y yo me lo considero,
Que el que no tiene cabeza,
Para qué quiere el sombrero.
Una gitana me dijo,
cuchillo melonero,
yo le dije perra chica,
morcilla sin ataero.
Me gusta el arroz con leche,
también la leche migá,
vaya una copla de leche,
la leche que buena está.
Yo he visto un gato segar,
y un ratón coger espigas,
una gallina trillar,
no lo creas que es mentira,
porque yo no he visto na.
En Periana tropezó un perro,
y en la Viñuela cayó,
llegó rodando hasta Vélez,
y en Torre del Mar se levantó.
Del hueso de una aceituna,
tengo que hacer un tintero,
para escribirle a mi novia,
una carta con salero.
Hay tontos que tontos nacen,
hay tontos que tontos son,
y hay tontos que tontos vuelven,
a los que tontos no son.
La moda de las mocitas,
que parecen figurines,
en vez de ponerse medias,
se ponen calcetines.
Yo te quise por el tiempo
de las batatas cocidas,
se acabaron las batatas,
se acabó la novieria.
lunes, 10 de noviembre de 2008
"EMBOSKADA" en Periana
Están influenciados por bandas de rock como Barricada, Reincidentes... y se clasifican dentro del estilo punk-rock estatal.
Juventud no les falta y ganas tampoco, ensayan cuatro días a la semana en un local que ellos mismos han acondicionado a las afueras del pueblo de Periana.
Sus canciones hablan de droga, prostitución, malos tratos, okupación... letras muy sociales y reivindicativas. Músicos autodidactas, entusiastas y creativos y aunque aún siguen buscando apoyo de Instituciones, ya mucha gente los conoce en muchos pueblos de la provincia de Málaga, esperan grabar su primera maqueta para que los pueda conocer mucha más gente.
Algunos de sus títulos son: Lucía, El portero, A golpes, La niña, Al paredón, Vergüenza nacional, Legado, Tírala, Okupación, ...
domingo, 9 de noviembre de 2008
Bar Cuenca
A continuación os muestro una pequeña representación de sus platos y del personal que trabaja con esmero para que cada día todos sus clientes salgan contentos y satisfechos después de degustar su comida. Esta es una pequeña representación pero pronto os ofreceré más, de primeros platos, de segundos platos y de postres exquisitos, como el puding de café y de nueces, arroz con leche, melocotón en almíbar echo por Carmen al baño María, carne de membrillo echo también artesano, en otra ocasión ampliaremos este capítulo culinario.
Un callo a punto de ser servido.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
XIII Festival de Verdiales
Actuación de la Panda de Verdiales de Periana en el XIII Festival Provincial de Verdiales celebrado en Periana.
Pasacalles de la Panda de Verdiales San Isidro de Periana.
Salvador Pendón, Antonio Díaz, Adolfo Moreno en la entrega de la placa homenaje.
Cartel que anuncia el XIII Festival.lunes, 3 de noviembre de 2008
Serie Romances I
Yo te quise redimir,
De aquel vicio senagoso,
Te prometí ser tu esposo,
Y llevarte a un buen vivir.
No comprendes mujer loca,
Que los hombres que hoy te miran,
Solo tu candor estiman,
Solo el carmin de tu boca.
Estiman tus pocos años,
Tu juventud retosona,
Y esos ojos de paloma,
Que sufren mil desengaños.
Pasas noches al relente,
Medio heladita de frío,
Te critica toda la gente,
Y te explota un chulo perdido.
Vives fuera de la sociedad,
Que es lo último del presente,
Te señalan con el dedo,
Y te critica la gente.
Hacen de tu cuerpo,
Como si fueras herramienta,
O un coche que han alquilao,
Asperas malas a tientas.
Del enfermo y del borracho
Las dueñas en las casas le maltratan,
Y pasas pena,
Y a lo mejor no te estrenas.
A ti no te da pena,
O sentimiento o algo,
Algo que todo cuerpo lleva,
Todo corazón humano.
Pobre mujer de la vida,
Que desgraciado es tu fin,
Si no llegas a comprender,
Y poderte redimir.
Tu paradero final,
Lo lleva escrito tu vida,
Morirás toda podrida,
Y enferma en un hospital.
Coplillas de Verdiales


Me puse a tomar reposo,
llegué a una fuente a beber,
me puse a tomar reposo,
y en la pila me encontré,
un cuerpo salao y hermoso,
que se llamaba Isabel.
Si a media noche llegara,
a tu cama un aire frío,
no le eches la culpa al aire,
que son suspirillos míos,
que del alma se me salen,
y no son correspondidos.
Como la espiga del trigo,
es el rubio de tu pelo,
como la espiga del trigo,
tus ojos color de cielo
y tus labios coral fino,
parecen terciopelo.
Si quieres saber de mí,
les digo mi paradero,
es la junta de los ríos,
cortijo los molineros,
donde me encuentro feliz,
junto a la mujer que más quiero.
De que olvide tu querer,
todo el mundo me aconseja,
que olvide tu querer,
como si el cariño fuera,
como un reloj en la pared,
que se pone donde quiera.
Del jabalí los andares,
del lobo me gusta su pelo,
del jabalí los andares,
de la perdiz me gusta el vuelo,
de la sierra los arales,
de Periana su cielo.
Que ya me tienes aquí,
hermosa dama no llores,
que ya me tienes aquí,
me dieron tus resplandores,
cuando te vi de venir,
por el campo entre las flores.
Recogidito y pequeño,
tienes un pulido pié,
recogidito y pequeño,
cuando sales a bailar,
bailas a lo malagueño,
bailas a lo malagueño.
Es verdad que yo te quiero,
me dijo a mi una mujer,
es verdad que yo te quiero,
pero yo cuenta me dí,
que me estaba tomando el pelo,
por hacerme sufrir.
A visitar los enfermos,
en el hospital entraste,
a visitar los enfermos,
a mi cama no llegaste,
esa es la pena que yo tengo,
que de mí no te acordaste.
Aunque el dinero te sobre,
no abuses del infeliz,
aunque el dinero te sobre,
yo he visto a un rico vestir,
con el deshecho de un pobre,
y de puerta en puerta pedir.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Serie Romances

Astro, cielo, sol y luna,
se oscurecen por no ver,
en mi casa aquel retrato,
que yo tengo por mujer.
A la muerte le de vergüenza,
de llegarla a conocer,
los niños de mí se burlan,
y los más grandes también.
Todo el mundo me desprecia,
pobre desgraciado Andrés,
si a la mar fuera por agua,
me viniera sin beber.
Si ustedes me dan licencia,
mi historia os contaré,
todos me escuchen atentos,
sin mover manos ni pies,
ni sonarse las narices,
ni toser por el revés.
Nací en Periana señores,
por debajo del cuartel,
mi madre fue Doña Pina,
mi padre yo no lo sé.
Mi oficio fue colillero,
en tabernas y cafés,
me crié con más fatigas
que un borracho puede tener.
Entré en quintas fui soldado,
en un batallón de a pié,
me encontré todos los palos,
perdidos en el cuartel.
Como un tambor boca abajo,
me dieron tres veces cien,
del calabozo y el cepo,
por milagro escapé bien.
No estuve en más hospitales,
que el de Cuenca y Jaén,
de Pamplona y Alicante,
el de Cádiz y Teruel,
y otros diez o doce o quince,
que sus nombres no los sé.
Tan buenas trazas me dí,
que mandó mi coronel,
que me dieran la licencia,
que no me podía ni ver.
Llegué a mi casa muy bueno,
por si había que comer,
me enamoré de una vieja,
tía de matusalén.
Una zagala de 80,
creyendo que tenía parné,
abrevié mi casamiento,
no sé si me amonesté.
Fuí a la iglesia y me leyeron
un pedazo de papel,
recé el diario y me dicen,
ya está usted casado Andrés.
Nos salimos de la iglesia,
y en la gente reparé,
el ruido de los cencerros,
de calderos y almirez.
Los demonios parecían,
la causa no sé por qué,
tal vez fuera que mi esposa,
no pudo llegar a pié.
Busqué un borrico alquilao,
y yo iba tirando de él,
la causa de no matarla,
fue porque me eché a correr.
Llegué a mi casa corriendo,
ella entró al anochecer,
unas poleas hicieron,
con dos cuartillas de miel.
Mandé que hicieran la cama,
y al punto en ella me entré,
como aquel que tiene sarna,
a dos manos me arrasqué.
Valla un modo de picar,
cada purga como una nuez,
y de esos blancos con rabo,
cada uno como un alfiler.
Viene mi esposa a acostarse,
se enrosca como un chisquel,
yo me estuve enterando de ella,
de la cabeza a los pies.
Su cuerpo era pura tierra,
sin plumas en el churrusquel,
y en las piernas más arrugas,
que momentos tiene un mes.
Su espinazo parecía,
una escalera de pié,
yo disimulé mi enojo,
hasta que dieron las tres.
Y empezó a cagar paella,
ahora sí que estamos bien,
cagó en la cama y la alcoba,
y el pasaiso también.
Si no la saco arrastrando,
se caga hasta la pared,
salí al campo renegando,
de la leche que mamé.
Allí estuve tres días,
pensando lo que iba a hacer,
viene la guardia civil,
y me amarra con un cordel,
y me llevan a Periana,
a disposición del Juez,
y por sentencia me echan,
que me junte con mi mujer,
y con política le dije,
si no se caga está bien,
pero si se vuelve a cagar,
la reviento a puntapiés.
Por mano de la justicia,
me junté con mi mujer,
pero la até en el corral,
y allí le dí de comer.
No hay mal que por bien no venga,
que ahora pienso de vender,
quien carros de estiércol a duro,
que me los llena en un mes.
Estercola plados y viñas,
sin menearse de pié,
y aquel que quiera saberlo,
un duro cuesta el papel.
