Domingo Zorrilla Zorrilla
EL ALGUACIL DE PERIANA
Una vida de servicio, humildad y recuerdo en la memoria del pueblo
En las horas en las que no había escuela, los niños del barrio aprovechaban cualquier momento para reunirse y jugar en la plaza del viejo Ayuntamiento, situada a espaldas del taller de carpintería de Camacho. Aquel rincón era su lugar preferido, el lugar donde transcurrían interminables tardes de juegos, carreras y travesuras.
Frente al edificio se extendía un hermoso y frondoso jardín que era el orgullo de "Domingo el Alguacil", cuidaba aquel jardín con un esmero extraordinario. Para proteger las plantas de las cabras que andaban sueltas por las calles y, de paso, evitar que, los zagales, lo invadieran con sus juegos, lo había cercado con alambres de espino. Aquella improvisada valla cumplía perfectamente su misión, aunque a veces dejaba algún recuerdo imborrable.
Desde su vivienda vigilaba el jardín y el ir y venir de los vecinos, formando parte inseparable del paisaje cotidiano de aquella Periana de otros tiempos. Su figura está presente en la memoria de quienes lo conocieron como la de un hombre sencillo, trabajador y profundamente comprometido con el cuidado de aquel pequeño espacio verde que, para toda una generación de niños, fue escenario de innumerables recuerdos.
Información enviada por su nieto Jesús Zorrilla, natural del País Vasco, al cual agradezco su colaboración y contribución a este blog.

No hay comentarios:
Publicar un comentario