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miércoles, 2 de septiembre de 2015

PEPE “MANINA”, MORENITO DE “PERIANA” Y PEPE DE “MÁLAGA”, VOLVIERON A SU PUEBLO.

PEPE “MANINA”, MORENITO DE “PERIANA” Y PEPE DE “MÁLAGA”, VOLVIERON A SU PUEBLO.

                                                                       Quiero volver a mi tierra
                                                                       quiero volver a mi pueblo
                                                                       y hacer la vida serena
                                                                       que era la de mi abuelo.

                                                                       MIGUEL DE HIGUERO
         
Eran las nueve y media de la noche del lunes, 31 de agosto de 2015, cuando una llamada telefónica de mi prima Puri me notificaba que en Canal Sur Tv., iba a comenzar  el último programa de Los descendientes. Haciéndome saber que una parte importante del mismo iba a estar dedicada a Pepe “Manina”, al que tuve el gusto de conocer y entrevistar el pasado 19 de agosto en Periana, su pueblo y el mío.
         De la existencia de este paisano nuestro tuve noticias en la hemeroteca del diario SUR, cuando recopilaba información para mis EFEMÉRIDES PERIANENSES, a las que gentilmente dio cobijo en su blog PERIANA y PEDANIAS, mi admirada Gema Frías Luque. 
         He aquí lo recogido en las mismas:
MIÉRCOLES 30 DE AGOSTO DE 1961
         Copiada textualmente de la prensa.
         El artista Morenito de Periana actúo en las fiestas de la Santísima Virgen Milagrosa, patrona de Venta Baja (Alcaucín) junto a los Paquiros de Vélez y la tuna de Zafarraya.

MARTES 12 DE DICIEMBRE DE 1967
         La prensa informaba que tras una larga estancia, casi un año, en Paris, actuando en diversos centros, había regresado el cantaor malagueño, natural de Periana, Pepe de “Málaga”, quién se encontraba muy contento de su estancia en tierras francesas. 
         Tenía conocimiento de otro perianense para incluir en mi hipotético libro CIEN HIJOS DE PERIANA y de inmediato me interese por él. Las averiguaciones realizadas pusieron de manifiesto que eran muchos los kilómetros que nos separaban, pero la casualidad hizo que su hijo José Luis –bailaor, guitarrista, cantaor y percusionista de flamenco- participase y ganase el referido programa de televisión, siendo el premio un viaje al pueblo donde nació su padre para reencontrarse con sus raíces.
         Gracias a la información de Rafael Ruiz García, hijo de Antonio “El Moro”, y a las gestiones de mi prima Puri, concerté una entrevista con Pepe “Manina”, en el pueblo que nos vio nacer.  Habíamos apalabrado una conversación de dos horas, pero estuvimos hablando casi el doble del tiempo pactado.  ¡Tenía él tantas cosas por contar y yo por preguntar!
         Habíamos acordado vernos en una casa del Barrero, situada frente al Instituto, pero un cambio de última hora hizo que lo hiciéramos en el Barrihumo, en la vivienda de un sobrino de Pepe. Tras los saludos protocolarios le pido permiso al cantaor para grabar la conversación y comienzo a preguntar.  La respuesta a mi primera pregunta me deja perplejo: su madre lo parió en plena Guerra Civil, debajo de un algarrobo.  Y aunque nunca paso hambre, si fueron muchas las necesidades no cubiertas. Recuerda con nostalgia infinita a sus amigos de la infancia, nombrándolos con hombre y apodos.  También sale a relucir cuando iba detrás de San Isidro, recogiendo el trigo que caía al suelo para llenar su talega, las muchas aceitunas que cogió y rebuscó, la infinidad  de hierba y leña que acarreó y los malos ratos que pasó al regresar del campo y toparse con la Guardia Civil.   
         Me dice que aprendió a cantar escuchando la radio que había en su casa,  bebe agua y comienza a cantarme  la primera copla que supo: una de Lola Flores.  De lo más profundo de mi corazón sale un sentido olé y comienzo a aplaudirle, nos abrazamos y a los dos se nos saltan las lágrimas. La escena se repetiría en varias ocasiones.  Recuerda sus cantes por los bares del pueblo con pase de gorra incluido, sus cantes de saetas en La Fuente, su primera actuación en el Monumental Cinema y los reproches de su padre que no quería tener un hijo artista.
         Quince años tenía Pepe “Manina” cuando en compañía de su padre embarca en el Puerto de Málaga rumbo a Valencia, donde residía un hermano suyo, para trabajar en el campo.  Durante la travesía por el Mediterráneo se le apareció el Ángel Bueno del Destino y su padre lo rechazó.  Una acaudalada dama catalana que lo escuchó cantar en la cubierta del barco, le propuso a su padre que estaba dispuesta a costearle los estudios de Música en el Conservatorio de Barcelona y proporcionarle trabajo a él, pero su padre no aceptó.  Pepe toda su vida lamentará esta ocasión perdida.  Pero la vida continúa. Trabaja varios años en el campo valenciano. Gana algún concurso de cante. Regresa a Periana. Hace la mili en Canarias y se establece en Madrid. Su representante de la propone cambiar el nombre de Morenito de “Periana” por el de Pepe de “Málaga”.  Actúa en los mejores lugares y recorre España y el mundo enrolado en las compañías de las figuras del cante y la copla. Conoce a Estrella Morena, solita del ballet del ballet de Antonio, se enamoran, actúan en Estados Unidos y deciden quedarse allí.  Su felicidad se ve colmada con la llegada de José Luis, su único hijo.
         Fueron casi cuatro las horas que tuve el privilegio y el placer de hablar con Pepe “Manina”, Morenito de “Periana” y Pepe de “Málaga”, tres personas entrañables y un hijo de Periana verdadero. Alguien que rebosante de sinceridad, amistad y modestia respondió a todas mis preguntas con gusto y sinceridad. Alguien que está enamorado de la vida, de su mujer y su hijo. Alguien a quien se le saltaban las lágrimas cada vez que hablaba de su familia perianense.  Alguien que sentía pasión por su madre y su hermana Carmela. Alguien que va sembrando amistad por donde pasa y que no tiene nada que reprocharse, es el destino quien decide nuestro paso por la tierra y contra él no se puede luchar.
         Veinticinco eran los años que Pepe “Manina” faltaba de Periana, pero tengo la seguridad que  ni un solo día de esos cinco lustros dejó de acordarse de pueblo que lo vió nacer. Pepe ama a Periana, Periana circula por sus venas y lo lleva grabado a fuego en lo más profundo de su alma y su corazón.


JOSÉ MANUEL FRÍAS RAYA

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